El huracán Polo, que actualmente se clasifica como categoría 4, se acerca a Baja California Sur, donde ya ha llevado al cierre de puertos y 26 playas, afectando así las actividades recreativas de la población local. Este fenómeno natural traerá consigo lluvias especialmente fuertes en el sur del país y generará preocupación en los habitantes de al menos 17 estados, quienes podrían enfrentar inundaciones y deslizamientos de tierra.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estima que Polo tocará tierra en la zona central de Baja California Sur el próximo lunes, con la posibilidad de que se debilite a categoría 2 antes de cruzar el golfo de California hacia Sonora. Asimismo, se anticipan precipitaciones de entre 75 y 150 milímetros en estados como Oaxaca y Chiapas, lo que podría poner en riesgo a las comunidades susceptibles a inundaciones.
A las 18:00 horas, el huracán se encontraba a 520 kilómetros al suroeste de Cabo San Lucas, con vientos de hasta 220 kilómetros por hora y rachas que alcanzan los 270 km/h. Su trayectoria sugiere que, aunque continuará siendo un huracán durante el domingo, empezará a reducir su fuerza para transformarse en tormenta tropical al atravesar Sonora el martes.
Con el incremento del oleaje, que puede alcanzar de tres a cinco metros en las costas de Baja California Sur, las autoridades han decidido cerrar los puertos de Los Cabos y Comondú, suspendiendo así las actividades náuticas turísticas. Esta medida se suma al cierre de 21 playas de Cabo San Lucas y cinco de San José del Cabo.
Polo no es el único fenómeno que afecta las condiciones climáticas en México, ya que se presentan otros cinco eventos atmosféricos que pueden intensificar la inestabilidad. Además, el huracán Odalys también está activo en el Pacífico, cuyas lluvias podrían verse también reflejadas en el noroeste de México, aumentando el riesgo de inundaciones.
El SMN ha aclarado que no se prevé que Polo y Odalys se fusionen en un “superhuracán”, aunque la interacción de sistemas climáticos cercanos es posible. Esta semana, Polo alcanzó la categoría 5, un evento poco común en el Pacífico oriental, lo que ha generado inquietud sobre su trayectoria y efectos en la población.
