La marca vasca El Casco, conocida por su emblemática grapadora M5, se ha declarado en quiebra, lo que ha conmocionado a un sector que valora el diseño y la funcionalidad en artículos de oficina. Esta grapadora ha sido venerada en lugares como el MoMA y utilizada por figuras como Vladimir Putin y el expresidente colombiano Andrés Pastrana, elevándola a un estatus de objeto de arte. A pesar de su rica historia y prestigio internacional, la compañía no logró adaptarse a los cambios del mercado, enfrentándose a la digitalización y la competencia de productos más económicos.
La M5, descrita como el “Rolls-Royce de las grapadoras” por el diseñador Juli Capella, ha sido un símbolo de calidad y estilo, disfrutada incluso por la veterana periodista Gillian de Bono, quien reconoció su placer al usarla. No obstante, a pesar de su éxito, la empresa ha enfrentado dificultades financieras. Fundada en Éibar en los años 20, El Casco ha experimentado altibajos significativos, incluyendo los efectos de la Guerra Civil española y crisis económicas posteriores que afectaron su producción y ventas.
Recientemente, la empresa subastó su maquinaria e instalaciones, además de poner en venta sus marcas registradas y conocimientos acumulados a lo largo de los años. Esta situación refleja cómo, a pesar de contar con un legado sólido y ser apreciada por consumidores exigentes, El Casco no pudo sostenerse ante un entorno cambiante. La subasta, programada con un precio de partida de 50,000 euros, será gestionada por Pacelma Auctions y representa la última oportunidad para conservar la esencia de una marca que ha marcado la historia del diseño de artículos de oficina.
