La construcción, a menudo relegada en discusiones sobre emisiones de carbono, representa un 34% de las emisiones globales de CO₂, de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía. Este impacto proviene en gran parte de la producción de cemento, donde una tonelada de cemento Portland genera entre 0.6 y 0.8 toneladas de CO₂. Para mitigar este problema, la empresa ARDH Collective, con sede en Dubái, ha desarrollado DuneCrete, una alternativa al hormigón que utiliza arena desértica local y semillas de dátil, reduciendo el contenido de cemento en un 50%.
DuneCrete permite la producción de bloques de construcción innovadores denominados DuneBlock, y un material llamado Dateform que integra semillas de dátil recicladas. Esta solución no solo aborda la sostenibilidad al reducir el cemento, sino que también utiliza recursos locales abundantes. La arena es el segundo recurso más consumido en el mundo, con una extracción anual de hasta 50,000 millones de toneladas, lo que plantea graves consecuencias para los ecosistemas. Reemplazar materiales clásicos con arena de desierto podría transformar esta dinámica.
El uso de DuneCrete disminuiría las emisiones de CO₂ de la construcción, dado que el cemento Portland es responsable de aproximadamente el 8% de las emisiones globales, y su producción se ve perjudicada incluso con el uso de energía renovable. Aunque los EAU son un país desértico, deben importar arena adecuada debido a que la arena del desierto es redondeada y menos efectiva para mezclas convencionales.
Esta iniciativa se originó durante un máster en la Architectural Association School of Architecture en Londres, donde los fundadores desarrollaron su fórmula en un laboratorio casero durante la pandemia. Desde 2021, ARDH Collective ha comenzado a producir DuneCrete tras confirmar su viabilidad en ensayos de laboratorio.
No obstante, el proyecto aún enfrenta desafíos, como la variabilidad de la arena desértica según la región, lo que puede afectar la homogeneidad del material. Aunque ARDH Collective asegura que DuneCrete es igual de resistente que el hormigón convencional, aún se requieren estudios independientes para validar plenamente sus propiedades mecánicas. Esto deja en suspenso el potencial completo de esta innovadora solución en el ámbito de la construcción.
