En un innovador esfuerzo por revitalizar la industria ganadera local, el pueblo de Martiherrero en Ávila ha lanzado un proyecto que utiliza lana de oveja para recubrir las sombrillas de su piscina municipal. Esta iniciativa, denominada “Sombra de origen”, busca no solo dar valor a un material tradicional en un contexto de crisis económica para los ganaderos, sino también promover la economía circular en la región. Para su implementación, se han empleado más de 160 kilogramos de lana bruta, seleccionada y acondicionada en colaboración con la Fundación Kerbest y el ayuntamiento local.
La situación actual de la lana es crítica. Los ganaderos sufren pérdidas significativas, ya que el costo del esquileo de las ovejas es considerablemente más alto que el precio al que se vende la lana. En cifras, el coste de esquileo por oveja es de aproximadamente 1,5 euros, mientras que el ganadero recibe tan solo 5 céntimos por cada kilogramo de lana, lo que convierte a la explotación de este recurso en un desafío. En España, el censo de ovejas asciende a 13,47 millones, siendo el país líder en la Unión Europea, pero el precio de la lana ha caído a mínimos históricos desde la pandemia.
El contexto de este fenómeno se relaciona con varias razones. China, que solía ser el principal mercado para la lana española, ha cerrado parcialmente sus fronteras tras la pandemia y brotes de viruela ovina, lo que ha generado un exceso de stock y ha afectado gravemente los precios. Competencias de países como Australia también han impactado negativamente en la demanda de lana española, que tradicionalmente ha sido utilizada en la industria textil, relegándola a un segundo plano frente a la producción de carne y leche.
La propuesta de Martiherrero destaca no solo por su contribución a la sostenibilidad ambiental, sino porque la lana es un buen aislante térmico, lo que refuerza su uso en diversas aplicaciones, desde moda hasta construcción. Sin embargo, el alcance del proyecto sigue siendo limitado; los 160 kilos utilizados son mínimos si se compara con la producción anual total de más de 20,000 toneladas en España. Convertir esta idea en una solución viable a gran escala requeriría una inversión sostenida y un enfoque más robusto hacia la valorización de la lana en el mercado actual.
