En los Alpes, entre Francia e Italia, se construye el túnel ferroviario de base del Mont Cenis, una obra monumental que transformará la conectividad en Europa. Iniciada hace cinco años, esta infraestructura es clave para el Corredor Mediterráneo, facilitando el tránsito entre el sur y el norte de Europa. Con una longitud de 115 kilómetros, la obra consiste en dos tubos paralelos de 57,5 kilómetros cada uno, que permitirán a los trenes viajar en una vía casi plana, mejorando notablemente la velocidad y la eficiencia del transporte.
Cuando esté operativo, el nuevo túnel reducirá el tiempo de viaje entre París y Milán de siete horas a cuatro horas y media, lo que posiciona al tren como una opción competitiva frente al avión. Además, se estima que el túnel permitirá desviar alrededor de 700.000 camiones de las carreteras cada año, lo que contribuirá a reducir las emisiones de dióxido de carbono en tres millones de toneladas anuales, atendiendo así a las preocupaciones medioambientales.
La historia del túnel es compleja, con orígenes en la década de los 90 y años de retrasos por razones políticas. La construcción fue finalmente aprobada en 2021, y aunque se prevé que la obra esté lista para 2033, organismos como el Tribunal de Cuentas Europeo han señalado posibles demoras adicionales. En la actualidad, más de 3.300 trabajadores están involucrados en el proyecto, que requiere una inversión aproximada de 11.100 millones de euros, financiada por la Unión Europea, Italia y Francia en proporciones específicas.
La empresa responsable del proyecto, TELT (Tunnel Euralpin Lyon Turin), está realizando la excavación utilizando maquinaria avanzada, incluidas tuneladoras gigante de la empresa alemana Herrenknecht. Sin embargo, el aumento de costos y las posibles implicaciones ambientales han suscitado críticas, con grupos ecologistas advirtiendo sobre el riesgo de daño al ecosistema alpino. En medio de estas preocupaciones, el proyecto sigue adelante, simbolizando un ambicioso paso hacia una Europa más conectada.
