La Fitbit Edge, el nuevo dispositivo de seguimiento de salud y actividad física de Google, se presenta como una opción para quienes buscan un accesorio avanzado y compacto, similar a la Fitbit Air pero con una pantalla que permite una visualización clara de datos. Esta pulsera está diseñada para quienes hacen deporte ocasionalmente y desean medir su salud sin la complejidad de un smartwatch, destacando por su ligereza y confort. Además, ofrece funciones de seguimiento avanzadas y una batería que promete hasta siete días de uso con un seguimiento básico.
La Fitbit Edge incluye GPS para registrar entrenamientos al aire libre, así como mediciones de frecuencia cardíaca, oxígeno en sangre y variaciones de temperatura. La experiencia del usuario se complementa con la interpretación de datos a través de la app Google Health Premium, aunque algunas funcionalidades requieren una suscripción. Aunque carece de opciones de pago a través de NFC, su diseño es atractivo y las esferas de reloj personalizables aportan versatilidad.
Con un peso de solo 17,7 gramos, la Fitbit Edge es cómoda para el uso diario. Su pantalla AMOLED de 1,34 pulgadas se ajusta bien a diversas condiciones de luz, aunque presenta limitaciones bajo intensa luminosidad. La pulsera es resistente al agua con certificación IP68 y su batería se puede cambiar fácilmente, lo que añade practicidad.
Sin embargo, a pesar de sus muchas ventajas, aquellos que necesitan un dispositivo con más aplicaciones o funciones avanzadas podrían encontrar la Fitbit Edge limitada en este aspecto. No obstante, es una opción sólida para quienes buscan un seguimiento detallado de su salud y rendimiento físico sin la carga de un smartwatch. La Fitbit Edge está disponible desde un precio aproximado de 179,99 euros.
