Un equipo de científicos ha logrado desentrañar algunos secretos de la pizza, gracias a una investigación que involucra la física de la comida italiana. Liderados por el físico ucraniano Andrey Varlamov, en colaboración con Andreas Glatz y Sergio Grasso, se han enfocado en cómo el equilibrio entre el calor radiante y conductivo en un horno impacta la textura y el sabor del plato. Este descubrimiento es especialmente relevante para los amantes de la pizza, ya que sugiere que la calidad de los hornos tradicionales de leña, que alcanzan temperaturas de hasta 330 grados, supera a los hornos eléctricos, que tienden a carbonizar la masa si no se calibran adecuadamente.
La investigación comenzó tras un incidente en el que Varlamov, al intentar disfrutar de una pizza en un restaurante, se enteró de que estas solo se sirven cuando el local está medio vacío. Esto lo llevó a explorar por qué el horno de leña es el preferido en pizzerías auténticas. Los hallazgos indican que, al cocinar a temperaturas correctas, las coberturas requieren más tiempo para alcanzar la cocción ideal, evitando así la creación de lo que podría considerarse “solo masa con cosas”.
El estudio también destacó cómo el entorno y la cantidad de clientes pueden influir en la calidad de la pizza. En horas pico, cuando la demanda es alta, algunos pizzaiolos incrementan la temperatura del horno para atender a más clientes, lo que resulta en pizzas que no alcanzan su potencial máximo en sabor y textura. Esto podría provocar que la experiencia de comer pizza en un establecimiento abarrotado sea menos satisfactoria.
La investigación de Varlamov y su equipo no solo resalta la complejidad detrás de un plato tan simple como la pizza, sino que también subraya cómo los conocimientos científicos pueden enriquecer la cultura gastronómica. La combinación de ciencia y tradición es esencial para crear experiencias culinarias excepcionales, siendo la pizza un claro ejemplo de cómo la ejecución precisa en la cocina tiene un impacto significativo en el disfrute del consumidor.
