ChatGPT ha sido designado por la Comisión Europea como un motor de búsqueda online muy grande (VLOSE) bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA). Esta clasificación no solo lo considera un chatbot de inteligencia artificial, sino también un servicio que facilita búsquedas en la web, un terreno que Bruselas ha estado intentando regular. Junto a ChatGPT, plataformas como Reddit y Roblox se han incluido en la normativa bajo categorías específicas, reflejando un enfoque más detallado hacia la supervisión de servicios digitales.
La nomenclatura de “híbrido” utilizada por Bruselas es clave. Define a ChatGPT como una herramienta que interactúa con usuarios y navega por la web para ofrecer respuestas, combinando funciones de un buscador y un asistente virtual. Es importante destacar que, aunque ChatGPT forma parte de OpenAI, la DSA se aplica específicamente a este servicio, no a la compañía en su conjunto.
La DSA es una normativa fundamental que busca establecer reglas comunes para diversos servicios digitales, incluyendo redes sociales y motores de búsqueda. Adoptada en octubre de 2022 y en vigor desde noviembre del mismo año, comenzará a aplicarse por completo en febrero de 2024. Esta regulación es particularmente rigurosa para servicios que superen los 45 millones de usuarios mensuales en la Unión Europea. Con 159,1 millones de usuarios activos en la UE, ChatGPT se sitúa entre los servicios más impactantes en el ámbito digital.
A partir de su categorización, ChatGPT tiene un plazo de cuatro meses para cumplir con las nuevas obligaciones bajo la DSA, incluyendo la evaluación de riesgos asociados con su servicio y algoritmos. Estas exigencias se centran en la prevención de la diseminación de contenido ilegal y la protección de derechos fundamentales, entre otros aspectos.
La implementación de la DSA ya ha resultado en sanciones para otros servicios por incumplimientos, lo que indica que esta regulación tiene consecuencias económicas reales. La designación de ChatGPT también representa una clara señal para el sector de la inteligencia artificial generativa, reafirmando que estas herramientas no escapan a la supervisión regulatoria que se aplica a servicios digitales de gran escala.
