Estados Unidos alberga un tercio de los centros de datos a nivel mundial, y su construcción está en plena expansión. Estas infraestructuras requieren una gran cantidad de mano de obra, especialmente en oficios como la electricidad y la carpintería, lo que ha generado una notable escasez en otros sectores de la construcción. La creciente demanda de capacidad para alimentar modelos de inteligencia artificial está impulsando a empresas tecnológicas a invertir en la creación de centros de datos, que a su vez impulsan la necesidad urgente de trabajadores capacitados.
Las empresas tecnológicas están formando a miles de electricistas y carpinteros ante la falta de personal disponible. Esta competencia por captar talento ha llevado a un aumento significativo en los salarios, además de que muchas organizaciones están buscando jóvenes recién graduados para satisfacer sus necesidades. Programas de formación han comenzado a surgir como respuesta a esta escasez, aunque la retención de estos nuevos trabajadores se está convirtiendo en un desafío, dado el atractivo salarial que ofrecen estos empleos.
No obstante, trabajar en la construcción de centros de datos puede implicar jornadas agotadoras y desplazamientos a áreas remotas. Por ejemplo, OpenAI busca electricistas para su proyecto en Michigan que trabajarían diez horas al día, siete días a la semana. Esto plantea preguntas sobre el equilibrio entre trabajo y vida, un aspecto valorado por muchos de los nuevos empleados en el sector.
El efecto de esta rápida expansión también se siente en otros ámbitos. La escasez de trabajadores en construcción afecta proyectos de vivienda y obra civil, lo que resulta en retrasos e incluso cancelaciones de otras iniciativas. Según analistas de Oxford Economics, el incremento en la construcción de centros de datos tiene un costo a nivel sectorial.
Una preocupación que persiste es la sostenibilidad de los empleos generados. Aunque en la fase de construcción se necesitan muchos trabajadores, una vez que los centros de datos están en operación, su demanda laboral disminuye considerablemente. Expertos de la Universidad de Georgetown sugieren que, aunque sería ideal que un auge en la construcción de viviendas pudiera absorber a los trabajadores que quedan, esta hipótesis tiene un bajo índice de probabilidad, dejando a muchos en una situación incierta.
