Un informe reciente de Luminate ha revelado un inesperado aumento en las ventas de CDs musicales en Estados Unidos, alcanzando los 16,3 millones de unidades en la primera mitad de 2026, lo que representa un incremento del 16% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este crecimiento se produce en un contexto en el que el acceso a la música es mayoritariamente digital, planteando preguntas sobre la relevancia del formato físico en la actualidad.
El auge de los CDs no se puede atribuir únicamente a un resurgimiento general. Si se excluyen las ventas relacionadas con el K-pop, el crecimiento es aún significativo, situándose en un 6,7%. Este fenómeno está impulsado principalmente por los fanáticos que optan por coleccionar álbumes físicos, participando activamente en una cultura que valora tanto el soporte que posee como el artista que lo produce.
Es interesante destacar que alrededor del 50% de los consumidores de CDs pertenecientes a la Generación Z y a los millennials no posee un reproductor. Esto sugiere que el CD está siendo valorado no solo por su funcionalidad, sino también como un objeto estético y simbólico que permite a los fans expresar su apoyo hacia sus artistas favoritos de manera tangible.
En otros mercados, los datos muestran un panorama mixto. En España, las cifras indican que el mercado de CDs creció un 9,1% en 2025, aunque la mayoría de los ingresos provenientes de la música sigue correspondiendo al formato digital. En el Reino Unido, las ventas de CDs también están al alza, aunque de forma moderada, mientras que Italia reportó un aumento más marcado del 15,1% en este ámbito.
Sin embargo, el streaming sigue dominando la industria musical global, representando un 69,6% de los ingresos del sector en 2025, según la IFPI. A pesar del aumento en las ventas de CDs, el formato no está destinado a reemplazar al consumo digital masivo, y el vinilo continúa teniendo una mayor importancia en muchos mercados debido a su valor percibido y a su cultura de compra establecida.
