Un equipo de arqueólogos ha datado un fragmento de cuero de cabra encontrado en la cueva de los Murciélagos, en Albuñol, Granada, como el más antiguo en la península ibérica, con entre 7,246 y 7,008 años de antigüedad. Esta pieza, posiblemente parte de un ajuar funerario, se descubrió incrustada entre rocas por mineros en el siglo XIX, y ahora se ha identificado como un elemento significativo en el estudio de la historia genética de las cabras domésticas. La investigación, liderada por la University College Dublin y la Universidad de Alcalá, destaca la preservación de ADN humano y de un cánido, lo que sugiere que este fragmento pudo haber sido manipulado o utilizado por seres humanos.
Este hallazgo es relevante, ya que proporciona la primera evidencia de ADN nuclear de cabras domésticas en la península, siendo uno de los genomas más antiguos obtenidos de restos orgánicos en un clima cálido. La Cueva de los Murciélagos, ubicada a unos siete kilómetros del Mediterráneo, presenta condiciones microambientales únicas que han permitido la conservación de materiales que normalmente no sobreviven, como se evidenció en hallazgos anteriores, incluyendo la cestería más antigua del sur de Europa.
La pieza de cuero pertenece a una hembra de cabra doméstica (Capra hircus), y la investigación sugiere que su uso doméstico se remonta al periodo del Mesolítico, hace unos 7,500 años, facilitado por los primeros agricultores y pastores de la región. El ADN asegura que esta cabra no tenía ascendencia africana, lo que implica que las mezclas genéticas posteriores llegaron tras este periodo. Este descubrimiento amplía el conocimiento sobre la domesticación de especies animales en la península y su contexto arqueológico.
