La generación Z enfrenta lo que algunos investigadores han denominado una “recesión sexual”, un fenómeno que se traduce en una notable disminución de la actividad sexual entre jóvenes de 18 a 29 años en comparación con generaciones anteriores. Un reciente estudio realizado en Estados Unidos por Playboy y el Instituto Kinsey involucró a casi 2,400 jóvenes y buscó entender las causas de este fenómeno, que incluye dificultades para encontrar pareja y cambios en la forma de vivir la intimidad.
Los datos revelan que el número de adultos jóvenes que se identifican como vírgenes ha incrementado, así como el porcentaje de aquellos que no han tenido relaciones sexuales en el último año. Este patrón no es exclusivo de EE. UU.; en España, el 25% de los encuestados por el CIS declaró no haber mantenido relaciones sexuales en un año. A su vez, indicadores de la Encuesta General Social muestran una reducción del 18% en la actividad sexual entre adultos desde los años 90, particularmente entre los menores de 30 años.
La psicóloga Ana Lombardía sugiere que, a diferencia de los mileniales y boomers, quienes priorizaban el sexo como un aspecto central de sus vidas, la generación Z valora más la diversidad sexual y la orientación. El estudio de Playboy sugiere que, a pesar de esta disminución en la actividad sexual, la mayoría de los solteros de esta generación, un 74%, experimenta un deseo sexual moderado o alto. Sin embargo, un tercio de los jóvenes no ha tenido una pareja sexual en los últimos tres meses, lo que indica que las relaciones tradicionales son cada vez más difíciles de establecer.
Las transformaciones en las normas sociales y el miedo al rechazo son factores que contribuyen a esta situación, junto a la creciente influencia de las interacciones online. Un 28% de los encuestados reconoce que su tiempo en pantallas ha reducido su interés en buscar relaciones, mientras que el 43% menciona que las preocupaciones económicas dificultan las citas. Este impacto económico se hace evidente en un contexto de alta competencia en el mercado laboral y dificultades para independizarse; en España, el 67.1% de los jóvenes de entre 18 y 34 años reside con sus padres.
El estudio pone de manifiesto que las conexiones digitales están reemplazando en muchos casos las interacciones físicas; más del 30% de los hombres admite que la pornografía ha suplantado su necesidad de relaciones físicas. Así, mientras que la generación Z incursiona en nuevas formas de intimidad, también enfrenta obstáculos significativos que afectan su vida sexual y romántica en el contexto actual.
