En China, la sanidad digital ha dado un paso significativo con la posibilidad de agendar citas médicas a través de aplicaciones como WeChat y Alipay. Los pacientes pueden recibir atención médica a distancia, interactuando incluso con avatares de inteligencia artificial. Estas innovaciones no solo están cambiando cómo se accede a la salud, sino que también están revolucionando el desarrollo de medicamentos, la creación de interfaces cerebro-ordenador y la fabricación de dispositivos médicos.
En una entrevista, la doctora Ruby Wang detalló cómo China ha emergido como un líder en tecnología sanitaria, destacando que su avance podría beneficiar a pacientes en todo el mundo. El uso de superapps, que integran múltiples servicios, permite a los usuarios gestionar situaciones de salud de manera efectiva, algo esencial ante el creciente desafío de la presión asistencial y las disparidades entre áreas urbanas y rurales.
Wang enfatizó que, a diferencia de sistemas sanitarios más antiguos, en China la tecnología se ha integrado desde su concepción en la infraestructura médica. Sin embargo, esta característica también complica la idea de replicar este modelo en países occidentales, donde la aceptación de avatares médicos con IA es limitada.
El país no solo se posiciona como un fabricante, sino también como un innovador en el desarrollo de medicamentos. Con acceso a una amplia población para ensayos y costos competitivos, China se encuentra en una trayectoria ascendente en biotecnología. La doctora Wang resalta que, aunque el crecimiento es notable, existen áreas donde la industria aún tiene que madurar, como la inmunología.
Pese a su rápido avance, muchas empresas chinas enfrentan desafíos en la comercialización de medicamentos. Para superar estas barreras, buscan asociarse con farmacéuticas occidentales, como el acuerdo firmado con Pfizer para el desarrollo de tratamientos oncológicos.
Recientemente, China aprobó el sistema NEO de Neuracle, la primera interfaz cerebro-ordenador invasiva para uso comercial, reflejando un compromiso estratégico con la tecnología de chips. Wang describe cómo esta capacidad abarca una cadena de suministro eficiente, experiencia en IA y el respaldo estatal necesario para crear dispositivos médicos más accesibles y funcionales.
Sin embargo, el ascenso de China en el sector sanitario ha suscitado preocupación en Estados Unidos, que ha implementado restricciones en biotecnología por razones de seguridad nacional. Wang critica esta tendencia, advirtiendo que convertir la salud en un asunto de seguridad puede afectar la investigación y dificultar el acceso a tratamientos, especialmente en países en desarrollo que podrían beneficiarse de soluciones más asequibles y escalables.
