China ha inaugurado su primer centro de datos de inteligencia artificial alimentado completamente por energía eólica en la Región Autónoma Hui de Ningxia. Esta instalación marca un avance significativo, no solo para el país, sino también para el panorama global de la tecnología, en medio de crecientes preocupaciones sobre el impacto medioambiental de las infraestructuras digitales. La operación de este centro, que utiliza energía 100% renovable, representa un modelo novedoso que podría influir en la manera en que se desarrollan otros centros de datos en el futuro.
El centro cuenta con una planta generadora que produce 4.300 millones de kilovatios-hora anuales, lo que se traduce en una reducción de aproximadamente 3,65 millones de toneladas de emisiones de carbono. Además, el centro ha logrado un PUE (Power Usage Effectiveness) de 1,15, un indicador que mide la eficiencia energética de los centros de datos. Para ponerlo en perspectiva, el PUE medio de la industria ha sido de 1,56 en los últimos años, según el Global Data Center Survey 2025 de Uptime Institute.
Esta iniciativa es parte de una estrategia más amplia denominada “Eastern Data, Western Computing” (EDWC), que busca redistribuir el procesamiento de datos hacia las regiones occidentales de China, donde las condiciones para generar energía renovable son más favorables. Este plan pretende asegurar el crecimiento sostenible del sector, anticipando que la demanda energética del país podría duplicarse para 2030.
Los centros de datos de inteligencia artificial, aunque similares a los centros tradicionales, requieren significativamente más energía. Se prevé que su consumo alcance los 565 teravatios-hora en 2026, con una huella de carbono considerable. Según Allianz, las emisiones relacionadas con estos centros alcanzaron 286 megatoneladas de CO2 en 2025, un 57% más de lo que se había estimado.
A nivel global, el enfoque de China sobre la sostenibilidad en centros de datos es relevante, sobre todo para regiones como Europa, que enfrenta metas de descarbonización estrictas. La Unión Europea ya está considerando regulaciones relacionadas con la eficiencia energética de estos centros, lo que podría ser un elemento clave en la competencia tecnológica.
España, por su parte, se posiciona como un líder en energía renovable, con más del 55% de su electricidad proveniente de fuentes limpias en 2025. Sin embargo, la capacidad de su red eléctrica para satisfacer la creciente demanda energética de las nuevas instalaciones de datos sigue siendo un interrogante. Un ejemplo de ello es el proyecto de Microsoft en Aragón, que requerirá más potencia de la que toda la comunidad autónoma puede generar.
