Los centros de datos han cobrado protagonismo en el debate sobre la inteligencia artificial debido a su alto consumo de energía y agua, así como su capacidad limitada para generar empleo. Mientras muchas comunidades en Estados Unidos se oponen a su construcción, Quincy, una pequeña localidad de Washington, ilustra un contraste notable al beneficiarse de esta infraestructura tecnológica durante casi dos décadas.
Microsoft inició su aventura en Quincy en 2006, atraído por terrenos asequibles y abundante energía hidroeléctrica. A esta empresa se unieron Yahoo e Intuit, transformando la localidad en un centro digital que ha revitalizado su economía local. Aunque el impacto de los centros de datos es complejo y no se puede atribuir únicamente a ellos, la tasa de pobreza en Quincy ha disminuido drásticamente del 29,4% en 2012 al 6,2% en 2024. En la actualidad, los centros de datos de Microsoft emplean a aproximadamente 400 personas, con expectativas de crecer a 700 en 2026, ofreciendo salarios significativamente superiores a los de la región.
El aumento en la actividad económica ha incrementado la base fiscal del área. En 2006, los diez principales contribuyentes de Grant County tenían un valor combinado de 313 millones de dólares; para 2025, este valor ha superado los 6.100 millones. La recaudación tributaria ha crecido de 4,2 millones a 54,2 millones de dólares, un aumento del 1.277%. Esta transformación ha permitido a Quincy mejorar su infraestructura, incluyendo la construcción de un nuevo instituto y un moderno centro acuático municipal.
A pesar de estos beneficios, Quincy enfrenta desafíos, como el consumo del 10% de su agua local para refrigeración de los centros de datos. Microsoft ha tratado de mitigar estos problemas al invertir en un sistema de reutilización de agua, facilitando la sostenibilidad del recurso.
Aunque el caso de Quincy presenta un modelo de éxito, replicarlo no es sencillo. Las instalaciones actuales ya consumen gran parte de la electricidad de la región, lo que planteará futuros retos energéticos. Además, las exenciones fiscales podrían diluir las ventajas, complicando el desarrollo de nuevos centros de datos.
Mientras algunos países dudan sobre los efectos de estas infraestructuras, Quincy ha logrado desarrollar su comunidad gracias a ellos. Sin embargo, Microsoft busca afirmar que su modelo es beneficioso, especialmente en un entorno crítico como el de Caledonia, Wisconsin, donde el rechazo a sus proyectos ha crecido, reflejando una resistencia generalizada en Estados Unidos.
