Bugatti ha presentado su último modelo, el Bugatti Destrier, un hypercoche exclusivo diseñado a partir de la plataforma del Bolide, su deportivo de circuito. Este coche único, parte del ‘Programme Solitaire’, está destinado a un cliente anónimo que busca distinción y exclusividad en un mercado donde cada detalle cuenta, al tiempo que ofrece un rendimiento excepcional. El Destrier supera las expectativas de lujo y personalización, integrando elementos estéticos y técnicos que lo diferencian notablemente de los modelos anteriores, como el Chiron.
El Destrier se basa en el monocasco de fibra de carbono del Bolide, que comparte un potente motor W16 de 8.0 litros y cuatro turbocompresores que entrega 1.578 CV. Sin embargo, ha sido modificado para uso en carretera, lo que significa que, aunque comparte su rendimiento, se ajusta a las normativas de homologación necesarias para su uso urbano. Esta característica ofrece a su propietario la experiencia de un coche de pista, pero legalizado para circular por las calles.
Visualmente, el Destrier se presenta con una altura notablemente baja de 100 cm y una pintura personalizada en azul Sapphire Celeste. Su diseño elimina los elementos aerodinámicos del Bolide, como alerones y tomas de aire, en favor de un aspecto más limpio y sofisticado. En el interior, se ha optado por materiales lujosos como cuero marrón y nobuk, en lugar de fibra de carbono, añadiendo un toque de elegancia.
El nombre “Destrier”, que remite a los caballos de batalla medievales, refleja la fusión de fuerza y nobleza en su diseño. Bugatti ha incorporado detalles que homenajean su legado, como molduras metálicas inspiradas en armaduras antiguas y referencias al Type 57G ‘Tank’ y al Type 57SC Atlantic, resaltando la conexión entre la historia y la innovación.
A pesar de su precio no revelado, es razonable suponer que estará por encima de los 4,8 millones de dólares del Bolide estándar. La presentación pública del Destrier tuvo lugar en eventos icónicos como la Monterey Car Week, aunque su entrega final podría demorarse un par de años debido a las extensas pruebas que requieren los modelos one-off de Bugatti.
