Brad Smith, presidente de Microsoft, ha destacado la necesidad urgente de establecer regulaciones globales para la inteligencia artificial (IA), comparando sorprendentemente la seguridad de los sistemas de IA con la de un cartón de leche, que cuenta con más protocolos de seguridad. Esta declaración surge en medio de la preferencia de la Casa Blanca por que la industria se autorregule, lo que plantea incertidumbres sobre la seguridad y el manejo de la tecnología.
Smith, quien ocupa un rol vital en una de las empresas más influyentes en IA y que colabora con OpenAI, cuestiona la postura del gobierno de Estados Unidos, que aboga por la autorregulación para no perder terreno frente a competidores como China. Durante una reciente entrevista en el podcast Big Boss de la BBC, enfatizó que actualmente, los dispositivos cotidianos están más regulados que las tecnologías de IA.
En sus declaraciones, Smith propuso tres medidas clave para mejorar la seguridad de la IA. La primera es un “freno de emergencia” que permita a las empresas pausar sistemas de IA en caso de que se descontrolen, especialmente aquellos que manejan dispositivos autónomos o infraestructura crítica. La segunda es la obligación de reportar incidentes, similar a las exigencias actuales en ciberseguridad, para alertar a las posibles víctimas de interacciones maliciosas. Finalmente, Smith aboga por una aprobación independiente antes del lanzamiento de nuevos modelos de IA, similar a las regulaciones que rigen la industria de la aviación.
Smith también ha afirmado que el Reino Unido está bien posicionado para liderar en este ámbito regulatorio, gracias a la creación del Instituto de Seguridad de la IA (AISI) bajo el mandato del ex primer ministro Rishi Sunak. Sin embargo, recientes informes indican que la Casa Blanca habría solicitado a OpenAI y Anthropic que no compartan sus nuevos modelos con evaluadores británicos, lo que genera más dudas sobre la colaboración transatlántica en la regulación de la IA.
Por otro lado, un encuentro en la Casa Blanca reunió a líderes de grandes empresas tecnológicas, donde se firmó un acuerdo de autorregulación. Smith expresó su apoyo a este acuerdo, pero destacó que, aunque es un buen primer paso, no es suficiente para abordar los problemas que representan las organizaciones menos responsables.
