Miles de jugadores en Irán se han visto afectados por un corte de internet que supera las dos semanas, lo que ha dejado a muchos fuera de ligas y partidas internacionales y ha interrumpido una de las principales vías de ocio y socialización digital del país. La desconexión tiene impacto directo en la vida cotidiana de jóvenes que usan los videojuegos como espacio de relación y contacto con el exterior.
Masud, un residente del centro de Teherán de 30 años, relata que no imaginaba una interrupción tan prolongada en su rutina de juego. Juega FC desde hace quince años y describe esa actividad como una rutina diaria y una forma de socializar con personas de todo el mundo.
Explica que venía jugando en línea casi todos los días con su consola y que la desconexión le impidió continuar con encuentros y competiciones habituales. Para él, la comunidad gamer quedó de repente aislada del ecosistema global del videojuego.
Ali, un estudiante de ingeniería mecánica de 22 años, también señala el impacto emocional de los primeros días sin conexión, cuando se sentía aburrido, ansioso y revisaba el teléfono constantemente. Define el juego en línea como un espacio similar a un café para relacionarse y critica que ahora solo puedan enfrentarse a la máquina.
Ambos reconocen, no obstante, que la falta de acceso a internet palidece frente a la violencia que se ha producido en las calles durante las protestas, donde hay cifras de fallecidos que varían según distintas fuentes. Para ellos, la desconexión es uno más de los derechos restringidos en el contexto de la crisis.
Las autoridades han justificado el corte por razones de seguridad nacional ante las protestas, que han sido calificadas por el gobierno como un complot internacional, mientras que expertos y activistas denuncian vulneraciones de derechos básicos. Un sociólogo consultado advierte que el acceso a internet se ha vuelto comparable al agua o la electricidad y que su suspensión prolongada paraliza la vida social, económica y cultural.
Un activista por los derechos digitales subraya el coste social de ignorar la vida digital de los ciudadanos, recordando que relaciones, trabajo y ocio se desarrollan en línea y que su cierre aumenta la frustración y el descontento. En los últimos días algunos usuarios han podido conectarse de forma muy breve y esporádica.
Grupos que monitorean la conectividad internacional sugieren que las autoridades podrían estar experimentando con una intranet más filtrada y con acceso basado en listas blancas, lo que limitaría aún más la comunicación con plataformas y servicios globales.
Fuente: contactonoticias.com.mx
