La colonización de la Luna y Marte exige soluciones innovadoras para el cultivo de alimentos en estos cuerpos celestes, donde transportar suministros desde la Tierra resulta poco práctico. Un equipo multidisciplinario de científicos brasileños y estadounidenses ha propuesto utilizar hongos como aliados en la agricultura extraterrestre. La falta de nutrientes en el regolito lunar y marciano representa un desafío significativo para el crecimiento de las plantas, dadas las condiciones extremas de radiación y temperatura, así como la escasez de agua.
El regulito en la Luna y Marte carece de elementos esenciales como el nitrógeno, el potasio y el fósforo, primordiales para el desarrollo de las plantas. En cambio, presenta elevados niveles de metales como el hierro, que no están disponibles en formas asimilables, y el aluminio, potencialmente tóxico para las especies vegetales. Los percloratos en Marte aumentan aún más esta dificultad, subrayando la necesidad de transformar el suelo para hacerlo más adecuado para la agricultura.
Históricamente, el uso de hongos en la mejora de cultivos se ha practicado durante más de un siglo en la Tierra, donde algunos tipos de hongos establecen relaciones simbióticas con las plantas. Estas asociaciones permiten que las plantas absorban mejor los nutrientes del suelo y aumentan su resistencia al estrés. Los investigadores han identificado dos tipos de hongos con gran potencial para este propósito.
Uno de estos tipos es el género Trichoderma, que no solo moviliza nutrientes y mejora la calidad del suelo, sino que también ayuda a las plantas a soportar desafíos como la salinidad. Además, estudios realizados en la Estación Espacial Internacional han demostrado que ciertos hongos de este género pueden sobrevivir condiciones espaciales, lo que sugiere su viabilidad para su uso en entornos extraterrestres.
Las micorrizas son otro enfoque prometedor, ya que facilitan la unión de hongos a las raíces de las plantas, mejorando su capacidad para absorber nutrientes y metales como el hierro en formas adecuadas. La combinación de estas micorrizas con ciertas bacterias fijadoras de nitrógeno podría potenciar aún más el crecimiento en regulitos inhóspitos.
Sin embargo, es importante destacar que la investigación sobre el uso de hongos en suelo simulado en condiciones espaciales está aún en fase exploratoria. No se han realizado experimentos en regulitos terrestres auténticos, lo que implica que el camino hacia una agricultura sostenible en la Luna y Marte sigue siendo largo. Por ello, iniciar la investigación de inmediato resulta fundamental para enfrentar los retos alimentarios del futuro en el espacio.
