En un giro inesperado, las ventas de CD en Estados Unidos han aumentado un 45,7% en la primera mitad de 2026, alcanzando los 17,5 millones de unidades, según la RIAA. Este incremento se traduce en ingresos de 171,1 millones de dólares, lo cual contrasta con la tendencia de declive que se preveía debido al auge del streaming y los vinilos, que continúan dominando el mercado. A pesar de que Spotify y otras plataformas digitales parecían sentenciar el fin de los formatos físicos, la situación ha tomado un rumbo diferente, sorprendiendo tanto a la industria como a los consumidores.
El perfil de quienes están adquiriendo CDs revela un dato curioso: gran parte de ellos pertenece a la generación Z y a los millennials, aunque aproximadamente la mitad no dispone de un reproductor de CD. Luminate ha identificado esta transacción no solo como una forma de consumo musical, sino como un fenómeno coleccionista. Mientras que las ventas de CD han crecido, también se informa que el CD ha evolucionado hacia un objeto de colección en lugar de un simple formato para escuchar música.
El fenómeno del K-pop, con grupos como BTS, ha sido determinante en esta explosión de ventas, ya que estos artistas ofrecen álbumes en ediciones especiales, incentivando a los fanáticos a comprar múltiples copias. Aunque esto ha sido un factor clave, incluso sin considerar el K-pop, las ventas de CDs habrían aumentado un 6,7%.
En contraste, el streaming sigue siendo el rey de la música, generando 4.900 millones de dólares en ingresos, un 4,7% más que el año anterior. Esto evidencia que, en la actualidad, escuchar música y poseerla son conceptos distintos. Por otro lado, el CD se presenta como una opción de costo accesible, especialmente frente al aumento de precios del vinilo, que se ha convertido en un objeto deseado pero caro.
El resurgimiento de interés por los reproductores de CDs también es notorio, con un incremento del 96% en búsquedas en algunos comercios. Tiendas como HMV reportan un aumento del 10% en las ventas, lo que indica que quienes compran CDs no solo los ven como artículos de colección, sino que también los utilizan para disfrutar de música.
A pesar de la posible nostalgia, muchos consumidores que ahora optan por formatos físicos no vivieron la era dorada de estos productos. Hay una creciente fascinación por tecnologías “antiguas”, lo que ha revitalizado el interés en los CDs, vinilos, e incluso DVDs. Esto sugiere que, aunque el streaming ha simplificado el acceso a la música, hay un segmento de la población que busca valor sentimental y autenticidad en los formatos físicos.
