Un reciente estudio del Southwest Research Institute y la Universidad de Arizona sugiere que la formación de la Luna podría haber ocurrido en un tiempo tan corto como cinco horas, un concepto revolucionario que redefine nuestra comprensión de este proceso cósmico. Este hallazgo se basa en la inclusión de la resistencia de los materiales de la Tierra y el protoplaneta Theia, que anteriormente se había considerado despreciable en simulaciones previas.
Las simulaciones indican que, sin tener en cuenta la resistencia, la Tierra absorbía el 91% de Theia, formando un disco de escombros del cual la Luna emergía lentamente. Sin embargo, al considerar la resistencia de los materiales, la absorción se reduce al 84%, permitiendo una formación más directa y rápida del satélite, aunque esto depende de las temperaturas de ambos cuerpos celestes.
Los investigadores encontraron que la temperatura en el momento de la colisión es crucial para determinar el tiempo de formación de la Luna. En escenarios donde ambos planetas están más calientes, se genera un disco de escombros, mientras que en condiciones más frías, el proceso puede completarse en solo cinco horas. Esto implica que planetas jóvenes, que comienzan su vida con temperaturas más altas, resultarían en una formación más lenta de la Luna, en contraste con planetas más antiguos que podrían haber facilitado un proceso mucho más rápido.
Aún queda la incertidumbre sobre el tiempo exacto que tomó la formación lunar, así como las condiciones térmicas de la Tierra y Theia durante su colisión. Sin embargo, este estudio resalta la importancia de la resistencia material y su impacto en los modelos de formación planetaria, sugiriendo que el proceso podría ser mucho más corto de lo que se había pensado.
