La estructura del sector oleícola en la Península Ibérica se enfrenta a cambios drásticos en los próximos años, con la previsión de que hasta 603 almazaras (la mayoría en España) cierren sus puertas debido a la falta de competitividad. Este análisis proviene de un estudio realizado por la Universidad Internacional de Andalucía y el Grupo Oleícola Jaén, que señala que, a pesar de que las campañas de aceituna están creciendo en volumen, este aumento no es suficiente para equilibrar los crecientes costos operativos.
El informe señala un futuro sombrío para más de un tercio de las almazaras actualmente operativas, que cuentan con un total de 2,219 instalaciones en España y Portugal. La necesidad de mejorar la eficiencia y adaptarse a un entorno económico desafiante plantea riesgo de “canibalización” entre las almazaras, un proceso que podría llevar a un cierre o integración forzada de muchas de ellas.
El estudio establece que, en la próxima década, la recuperación de competitividad es esencial. Sin embargo, las almazaras solo han aumentado su producción en un 15% en la última década, muy por debajo del 35% que se requiere actualmente para mantener su viabilidad. Esto se traduce en la necesidad de incrementar la cantidad de aceituna procesada, lo que complica aún más el panorama.
Además, el crecimiento de los costos de insumos y la escasez de mano de obra agravan la situación. Los investigadores han destacado que las diferencias en eficiencia entre las almazaras, incluyendo cooperativas y explotaciones industriales, crea una disparidad que acentúa los problemas financieros para aquellas que no logran adaptarse a los estándares del mercado.
Dentro de este contexto, la realidad del sector es variada: en Portugal, el 46% de la aceituna es procesada por solo ocho almazaras, mientras que en España, algunas empresas son hasta sesenta veces más productivas que la media nacional. Estos factores destacan la vulnerabilidad de muchas almazaras ante un mercado que requiere eficiencia y competitividad constante.
