Un vecino de Villores, un pequeño pueblo de Castellón, hizo un descubrimiento inquietante durante una reforma en su propiedad: 68 proyectiles de artillería de la Guerra Civil Española, con un peso total de 544 kilogramos. El hallazgo ocurrió a principios de agosto de 2026, cuando la pala de una retroexcavadora chocó con objetos metálicos ocultos en el suelo. Tras el aviso al alcalde Iván Guimerà, la Guardia Civil estableció un perímetro de seguridad y comenzó las excavaciones, que revelaron un arsenal que data de hace casi noventa años. Esto plantea interrogantes sobre la historia y la seguridad de la zona.
Villores, situado en la comarca de Els Ports y actualmente con 51 habitantes, es un pueblo que ha enfrentado el abandono rural. En sus días de mayor población superó los 240 residentes. Su patrimonio incluye un castillo en ruinas, que refleja su pasado, pero el reciente hallazgo subraya una historia más sombría relacionada con la guerra. Los proyectiles encontrados son obuses rompedores de 75 milímetros, estándar en la artillería de ambos bandos, y aunque carecían de espoletas, cada uno aún contenía una carga de 345 gramos de trilita.
Los expertos creen que esta munición fue enterrada rápidamente durante la retirada de las fuerzas republicanas para evitar que cayera en manos enemigas. Después de evaluar la situación, los equipos de desactivación, conocidos como GEDEX de Castellón, detonaron los proyectiles de manera controlada a principios de agosto. Las recomendaciones de las autoridades son claras: no manipular munición antigua y notificar a los servicios de emergencia si se encuentra un artefacto explosivo.
La historia de Villores está marcada por eventos trágicos de la Guerra Civil. Fue una de las primeras áreas de Castellón en caer bajo control franquista, y la represión durante y después de la guerra dejó una huella palpable en la comunidad. En 1938, la violencia fue sistemática, y se registraron bombardeos alemanes que causaron numerosas víctimas en localidades cercanas. A pesar del fin formal del conflicto, la sombra de la represión y el éxodo ha perdurado en la memoria colectiva de la zona.
El descubrimiento reciente ha acentuado la historia de Villores al ofrecer una perspectiva escalofriante sobre la cantidad de munición no detonada que aún puede existir en otras partes del país. Comparado con la actividad del GEDEX en 2025, que retiró 36 artefactos, el hallazgo de Villores representa una anomalía significativa, casi duplicando el total en una sola intervención. Estos 544 kilogramos de explosivos subrayan los monstruos que todavía yacen bajo la superficie de una historia que sigue resonando en la actualidad.
