La industria de los videojuegos en China está atravesando una fase de transformación significativa. Conocidos por su fortaleza en los juegos móviles, como el exitoso ‘Genshin Impact’ de Hoyoverse, los desarrolladores chinos están ahora buscando diversificar su oferta, especialmente en las consolas de sobremesa. Inspirados en la serie ‘Dark Souls’ de From Software, los títulos ‘soulslike’ están cobrando protagonismo, ofreciendo una experiencia de juego intensa y técnica que combina elementos originales con influencias de la cultura occidental y japonesa.
Un ejemplo destacado de esta nueva dirección es ‘Black Myth: Wukong’, seguido por ‘Wuchang: Fallen Feathers’ y ‘Phantom Blade Zero’. Estos videojuegos no solo integran sistemas de juego desafiantes, sino que también sirven como plataforma para promover el folklore chino, a menudo inexplorado en Occidente. Sin embargo, el desarrollo no se limita a estas influencias; se están abordando historias más contemporáneas, como se observa en ‘The Defiant’, un shooter que sitúa al jugador en el Ejército Unido Antijaponés del Noreste, durante la guerra sino-japonesa.
A diferencia de la mayoría de los shooters que han representado la Segunda Guerra Mundial desde la perspectiva occidental, ‘The Defiant’ ofrece una mirada distinta, centrada en un conflicto a menudo omitido en la narrativa de los videojuegos. Aunque el juego presenta algunas carencias en su implementación, como la inteligencia artificial de los enemigos, destaca la importancia y el enfoque cultural detrás de su historia.
Los jugadores asumirán el rol de un soldado que busca justicia en una narrativa que promete ser profunda. Sin embargo, la demo mostró un enfoque mayor en el combate que en la narrativa, dejando preguntas sobre cómo se desarrollará la historia en el producto final. Las mecánicas de juego revelan además un intento por lograr un nivel de realismo inusual en los shooters contemporáneos, como la forma en que las armas se recargan lentamente, ofreciendo una experiencia distinta a la que están acostumbrados los jugadores.
A pesar de que el juego está en desarrollo y presenta áreas que requieren mejoras, la dirección que están tomando los desarrolladores chinos abre un interesante diálogo sobre la representación cultural en los videojuegos, permitiendo un mayor entendimiento de historias menos convencionales en el medio. La evolución de la industria está acompañada de retos, pero también de matices y creatividad, prometiendo un futuro interesante para los juegos de procedencia china.
