Estados Unidos ha reportado un alarmante aumento en los casos de sarampión, con 2,566 contagios y 38 brotes en lo que va del año, cifras que no se registraban desde 1991. Esta situación, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), plantea un desafío significativo para la salud pública, especialmente para los niños y jóvenes, quienes conforman el 67% de los infectados.
Desde el inicio de 2026, los contagios han superado los 2,289 del total de 2025, lo que marca un segundo año consecutivo de récords en una enfermedad que se consideraba erradicada en 2000. La mayoría de los casos en este año han ocurrido en personas no vacunadas. El informe subraya que el 93% de los afectados no había recibido la vacuna, donde los menores de 19 años son los más vulnerables.
A pesar del aumento de casos, no se ha confirmado ninguna muerte a causa del sarampión en 2026, a diferencia de los tres decesos del año pasado. Sin embargo, esta situación es preocupante para la salud infantil en Estados Unidos, donde la vacunación comercial se ha reducido dramáticamente. Entre 2019 y 2025, la tasa de vacunación de niños en edad preescolar cayó del 95.2% al 92.5%, lo que deja a más de 286,000 niños en riesgo de enfermarse.
El sarampión ha afectado a 47 estados, siendo Carolina del Sur y Utah los más impactados. Estos brotes coinciden con cambios en las políticas sanitarias del Gobierno de Estados Unidos, donde se están revisando las recomendaciones de vacunación infantil, causando incertidumbre entre los padres. El objetivo de la comunidad sigue siendo alcanzar la inmunidad de rebaño, que requiere una cobertura vacunal superior al 95%, logro que solo han alcanzado algunas jurisdicciones como California y Nueva York.
Es fundamental que los ciudadanos estén al tanto de esta situación y busquen información verificada sobre la importancia de la vacunación, especialmente para proteger a nuestros niños y garantizar su bienestar.
