El fabricante de automóviles Ferrari está experimentando un cambio significativo en su base de clientes, con un aumento notable en los compradores más jóvenes. En un giro inesperado, los millennials y la Generación Z representan actualmente el 40% de los nuevos propietarios de modelos Ferrari, un aumento del 10% en comparación con el año anterior, según el director ejecutivo Benedetto Vigna. Este fenómeno se atribuye a la herencia de fortunas acumuladas por los baby boomers y a la creciente influencia de las redes sociales, donde figuras destacadas exhiben sus automóviles de lujo.
Esta transformación en el perfil del comprador se da en un contexto donde el marketing de escasez, implementado desde sus inicios, sigue vigente. Enzo Ferrari estableció estrategias que aseguran que siempre haya menos coches disponibles que demanda en el mercado, lo que incrementa la exclusividad. Las listas de espera para adquirir un nuevo modelo pueden extenderse hasta dos años, lo cual genética una anticipación entre los consumidores jóvenes.
Asimismo, la lealtad a la marca es una característica distintiva de este nuevo grupo de compradores. Ferrari ha mantenido un enfoque cuidadoso en la selección de clientes, con un 84% de las ventas de coches nuevos en 2025 dedicadas a quienes ya poseían un Ferrari, resaltando la ideología de que no solo se trata de tener el capital necesario, sino de ser un cliente “merecedor”.
La dinámica de la riqueza también juega un papel crucial en este cambio. La llamada “Gran Transferencia de Riqueza” augura que los millennials y la Generación Z heredarán cerca de 84 billones de dólares en las próximas décadas. Esto ha comenzado a reflejarse en las listas de millonarios, donde un porcentaje significativo de los nuevos integrantes son herederos recientes.
Otras marcas de lujo, como Lamborghini y Porsche, también están adaptando sus estrategias para atraer a este perfil de cliente más joven, cada vez más capaz de acceder a automóviles de alta gama. Esto sugiere una tendencia generalizada dentro del sector que podría redefinir el lujo y la exclusividad en la industria automotriz.
