En un notable esfuerzo por combatir la erosión y restaurar el medio ambiente, Jadav “Molai” Payeng se ha convertido en un símbolo de la reforestación en India. Desde la década de 1970, ha dedicado su vida a plantar árboles, transformando un banco de arena erosionado en un denso bosque que abarca más de 550 hectáreas cerca del río Brahmaputra en Assam. Este proyecto no solo mejora la biodiversidad local, sino que también aborda problemas de clima y ecosistema que afectan directamente la vida de los habitantes de la región.
La historia comienza en 1979, cuando el río Brahmaputra inundó la zona, dejando a su paso desolación y la muerte de numerosas serpientes por el calor. Conscientemente afectado por esta tragedia, Payeng decidió actuar, recibiendo en sus inicios solo unas 20 plántulas de bambú. Sin embargo, su determinación lo llevó a recolectar otras especies de árboles, como la ceiba, que hoy también crecen en su bosque.
Majuli, la isla fluvial más grande del mundo y hogar del proyecto de Payeng, enfrenta una drástica pérdida de superficie debido a la erosión. A pesar de sus esfuerzos, el área sigue en riesgo, mientras que las iniciativas gubernamentales sobre reforestación han fracasado. A diferencia de esos esfuerzos limitados, Payeng ha continuado su labor formativa, convirtiendo la zona en un refugio ecológico que alberga especies como tigres de Bengala y rinocerontes indios.
Hoy, a más de 60 años, Payeng vive en una cabaña cercana con su familia y sigue cultivando el bosque. Desde 2008, cuando una manada de elefantes atrajo la atención de las autoridades hacia su obra, su bosque ha sido objeto de estudio científico. Investigaciones han demostrado que la mezcla de especies de Payeng presenta capacidades de almacenamiento de carbono comparables a las de un bosque natural, evidenciando el potencial de tales iniciativas para combatir el cambio climático.
Sin embargo, el desafío permanece. La erosión sigue afectando la región, lo que subraya la necesidad de esfuerzos continuos, tanto a nivel local como nacional, para asegurar la sostenibilidad de proyectos de reforestación y la salud del ecosistema en el que se encuentra.
