San Miguel de Allende vive un momento cultural vibrante, gracias a la destacada participación de Aleks Syntek en el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF). Su conferencia magistral, titulada “Mi vida entre la música y la pantalla grande”, no solo fue una exposición de su trayectoria artística, sino también una conexión íntima con los asistentes, quienes disfrutaron tanto de anécdotas como de música en vivo.
Desde el piano del escenario en el Instituto Allende, Syntek compartió fragmentos de sus composiciones más emblemáticas, generando un ambiente de camaradería con estudiantes y cineastas presentes. En su charla, resaltó la necesidad urgente de reconocer el valor de la música en el cine mexicano, recordando cómo su admiración por grandes compositores como John Williams lo llevó a crear temas que acompañaron filmes importantes.
El compositor expresó su frustración ante la subutilización del talento local en proyectos cinematográficos, citando su experiencia con “Sexo, pudor y lágrimas”, donde se vio forzado a sincronizar manualmente la música debido a restricciones de presupuesto. A pesar del éxito de la película, lamentó que muchas de sus canciones solo aparecieron en los créditos finales.
Uno de los puntos críticos que abordó fue la falta de confianza en los compositores mexicanos. Syntek compartió una anécdota de una producción donde su propuesta de un leitmotiv fue rechazada a favor de un compositor extranjero. “Confíen en los mexicanos”, fue su mensaje claro y esperanzador.
La charla también tocó el impacto de las redes sociales y los algoritmos en la música, donde la viralidad parece tener más peso que la calidad artística. Syntek alarmó a la audiencia al señalar que esta tendencia dificulta el surgimiento de nuevos talentos, insistiendo en que “no puede haber otro Aleks Syntek si los jóvenes talentosos se ven obligados a abandonar su pasión”.
Además, se refirió al fenómeno de la inteligencia artificial en el ámbito musical, comentando cómo ha cambiado la economía detrás de la producción de jingles, los cuales antes representaban una fuente de ingresos significativa para compositores.
Al concluir su presentación, Syntek destacó la importancia de invertir en la educación de futuras generaciones, recordando cómo ha priorizado la formación académica de sus hijos sobre el lujo material. También mostró interés en colaborar con el Festival Mórbido, destacando el potencial creativo del cine de terror.
Entre canciones y aplausos, la experiencia se convirtió en una celebración de la música y el cine. El compositor instó al público a apoyar nuevas voces y obras que perduren. Como gesto simbólico, le entregó un vinilo especial a Sarah Hoch, directora del festival, mientras recibía unos zapatos artesanales de León, simbolizando la conexión entre la música y la cultura local.
