Cada año, miles de estudiantes de la generación Z concluyen sus estudios universitarios con el objetivo de encontrar su primer empleo. Sin embargo, el entorno laboral se presenta cada vez más desafiante debido a la creciente automatización impulsada por la inteligencia artificial (IA), que está asumiendo tareas que tradicionalmente realizaban los empleados junior. Esta situación pone en riesgo las oportunidades de formación y crecimiento que estos jóvenes necesitan al inicio de su carrera profesional.
La IA ya no solo es una herramienta de apoyo; en empresas como Amazon, Google y Microsoft, se está utilizando para automatizar tareas administrativas y generar fragmentos de código. Estas actividades eran fundamentales para el aprendizaje de los nuevos empleados, creando un vacío en el acceso a trabajos de entrada, como analizó Aneesh Raman, responsable de oportunidades económicas de LinkedIn, en un artículo para The New York Times.
El impacto sobre la formación de nuevos talentos es evidente. Chris Hyams, CEO de Indeed, afirmó en una cumbre de Fortune que si bien la IA no puede sustituir completamente a los trabajadores, su capacidad para ejecutar muchas tareas básicas está reduciendo las oportunidades para los recién graduados de adquirir habilidades esenciales. Según datos de la Reserva Federal de Nueva York, el desempleo entre los recién egresados en Estados Unidos alcanzó el 5,7% en el primer trimestre de 2026, lo que indica un creciente desafío en la entrada al mercado laboral.
A pesar de que algunas empresas, como Duolingo, inicialmente consideraron sustituir tareas simples con IA, han tenido que reevaluar su estrategia, reconociendo que la tecnología aún no está lista para asumir funciones críticas. Sin embargo, la baja en las contrataciones de jóvenes continúa, con una tendencia a reclutar profesionales más experimentados para supervisar el trabajo de la IA.
Este panorama genera una paradoja: a pesar de que muchas empresas advierten sobre la escasez de mano de obra cualificada, los jóvenes siguen enfrentándose a barreras para adquirir la experiencia necesaria. Si esta tendencia persiste, no será la IA la que deje a millones sin empleo, sino la falta de oportunidades formativas que impide a las nuevas generaciones desarrollar las competencias necesarias para responder a las exigencias del mercado.
