Al considerar su jubilación, la edad de retiro es solo uno de los factores clave a tener en cuenta. También juega un papel crucial la cantidad de años cotizados, un aspecto que puede verse afectado por parados laborales o empleos temporales. Para aquellos que han dejado de trabajar y desean seguir cotizando, existe un mecanismo conocido como convenio especial de la Seguridad Social. Este sistema, que debe ser propuesto y aprobado por la Seguridad Social, permite a los usuarios continuar acumulando derechos a pensiones de jubilación.
El proceso es sencillo: los interesados deben asumir el pago de su propia cotización, tal como lo haría un empleado. Esto les permite seguir sumando meses y años a sus aportaciones, asegurando que al llegar a la edad de jubilación, cumplan con los requisitos necesarios para una pensión completa. Para acceder a este convenio, es esencial haber cotizado al menos 1.080 días en los últimos 12 años. Esta suma puede incluir cotizaciones de otros convenios especiales o incluso períodos de excedencia por cuidado de familiares.
Adicionalmente, quienes deseen establecer este convenio no deben estar cobrando el paro ni estar dados de alta en algún régimen de la Seguridad Social. También es imprescindible no percibir ninguna pensión de jubilación o incapacidad permanente. La solicitud debe presentarse dentro de un año tras la situación que permita la suscripción del convenio y es necesario proporcionar una cuenta bancaria para el abono de las cotizaciones.
El convenio también es accesible para quienes hayan tenido una base de cotización inferior a la media de los últimos 12 meses antes de perder su trabajo o para aquellos que hayan dejado de recibir el paro. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el coste de esta cotización puede ser elevado y no siempre compensar. La cantidad a pagar será calculada por la Seguridad Social y dependerá de la base por la que se elija cotizar, lo que puede resultar en un desafío económico para quienes no cuentan con ingresos estables.
