Este miércoles, Guanajuato Capital se llenó de alegría y fervor futbolístico con la inauguración de la Copa Mundial 2026. La calle Alonso se convirtió en un punto de encuentro para los aficionados, donde comerciantes locales instalaron una pantalla gigante y cerraron la circulación para que familias y visitantes pudieran disfrutar del evento. La pasión fue palpable, desde los gritos de entusiasmo por el primer gol de Julián Quiñones hasta el bullicio de las celebraciones en la Plazuela de San Fernando, donde el segundo gol de Raúl Jiménez desató una ola de aplausos y saltos.
Los aficionaos viajaron desde distintos rincones del país, incluyendo Tijuana y Chiapas, para vivir esta fiesta mundialista. Rubén, un visitante de Tijuana, destacó el ambiente cálido y familiar que se respira en la ciudad, mientras que Emmanuel, de la misma localidad, expresó su confianza en que México llegaría lejos en el torneo gracias al apoyo popular. En la misma línea, turistas provenientes de Ensenada y Long Beach compartieron su entusiasmo por el ambiente festivo, afirmando que la celebración iba más allá de la victoria en el campo.
Por otro lado, la fiebre del fútbol también trajo consigo un impulso económico. Comerciantes en zonas como Embajadoras y el Mercado Hidalgo reportaron un notable aumento en la venta de camisetas de México, especialmente entre los más jóvenes. Martín Remedios Pérez, un vendedor local, reveló que en solo unas horas logró vender más de 50 camisetas, reflejando el entusiasmo de la comunidad por el evento.
Sin embargo, este fervor también tuvo su impacto en la vida cotidiana. A pesar de que las actividades escolares no se suspendieron, las escuelas como la secundaria Quanax-huato registraron una notable baja en la asistencia. Estudiantes comentaron que algunos docentes les dieron libertad para faltar, lo que contribuyó al flujo más ligero de tráfico en el Centro Histórico, acostumbrado a un caos vehicular.
En medio de las celebraciones, el personal del servicio de limpia resaltó su compromiso con la ciudad, portando con orgullo las camisetas del equipo mexicano mientras realizaban su labor. Elsa, una trabajadora del área, compartió cómo el mundial transforma la percepción del fútbol en un sentido de orgullo nacional.
Guanajuato Capitál, aunque no sede del Mundial, se está convirtiendo en una plaza clave para los aficionados, reflejando cómo el evento, incluso de forma indirecta, une a la comunidad en una celebración colectiva de deporte y nacionalismo.
