El cierre del estrecho de Ormuz, anunciado oficialmente el 2 de marzo de 2026, ha causado un efecto inmediato en los precios de los combustibles, impactando directamente a los conductores que notan el incremento en sus facturas de gasolina. Aunque el Gobierno de España ha implementado medidas para mitigar esta situación, la reactivación del paso sigue en espera, con mil quinientos buques mercantes inactivos varados en la región.
Estos barcos suelen estar en puerto entre uno y tres días, pero actualmente enfrentan períodos de inactividad que superan las seis semanas, lo que permite un aumento en la bioincrustación. Este fenómeno ocurre cuando organismos marinos como algas y mejillones se adhieren a los cascos de los barcos, aumentando el riesgo de invasiones biológicas al reanudar la navegación. La Organización Marítima Internacional advierte que estas condiciones pueden perjudicar los ecosistemas en los que estos barcos posteriormente operarán.
Los primeros puertos que podrían verse afectados son Jeddah, Bombay, Colombo y Singapur al este, así como Alejandría y Róterdam al oeste. La similitud ambiental entre estos lugares y el de origen de los organismos invasores podría facilitar su establecimiento en nuevos ecosistemas, lo cual representa un riesgo ecológico y económico notable.
Históricamente, situaciones geopolíticas han llevado a la dispersión de especies invasoras mediante vías marítimas. Un ejemplo es la invasión del percebe australasiático en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, producto de embarcaciones neozelandesas retenidas en puertos británicos. Para evitar una crisis ambiental, se sugieren medidas como la limpieza subacuática de los cascos antes de navegar, la monitorización de puertos de alto riesgo mediante pruebas de ADN ambiental, y la coordinación entre autoridades.
Si bien el riesgo de un desastre ecológico es elevado, por ahora está basado en proyecciones fundamentadas y no en situaciones que se hayan materializado. Sin embargo, la posibilidad de llevar a cabo las necesarias limpiezas antes de que los barcos retomen sus trayectos es limitada, dado que las prioridades actuales incluyen la reanudación del tráfico marítimo y la logística de transporte.
