El SS Yongala, un barco de vapor que desapareció en 1911 con 122 personas a bordo, se convirtió en uno de los misterios más enigmáticos del mar. Durante un viaje de Mackay a Townsville, un ciclón tropical lo hundió sin dejar rastro; solo se recuperó el cuerpo de un caballo. A pesar de los esfuerzos de búsqueda del gobierno de Queensland y la promesa de una recompensa de mil libras, nunca se hallaron sobrevivientes ni restos del barco.
Construido para la Adelaide Steamship Company, el Yongala tenía una longitud de 109 metros y navegó sin el equipo de comunicación necesario para recibir la alerta sobre la tormenta. El último avistamiento se registró por un farero cerca de Dent Island, donde el barco fue observado por última vez.
Tras la desaparición, se realizó una investigación que absolvió al capitán y la tripulación de responsabilidad, concluyendo que el destino del barco seguía siendo incierto y misterioso. Fue durante la Segunda Guerra Mundial, en 1943, cuando un buque militar localizó un objeto en el fondo del mar frente a Cape Bowling Green. En 1958, gracias a un pescador y un buzo, se identificó el pecio del SS Yongala a 16 metros de profundidad, confirmando su identidad a través de una caja fuerte recuperada.
Hoy en día, el pecio, situado en el Parque Marino de la Gran Barrera de Coral, sirve de arrecife artificial, atrayendo a más de 10,000 buceadores anualmente. El Yongala no solo representa un legado histórico, sino también un entorno marino vital, albergando más de 120 especies de peces, tiburones, tortugas y mantarrayas.
En 2011, el Yongala enfrentó otro ciclón, el Yasi, que alteró su apariencia al desnudar partes de su estructura, aunque con el tiempo, la vida marina ha comenzado a cubrirla nuevamente. Este barco, que una vez fue víctima de un desastre natural, ahora se ha transformado en un ecosistema rico en biodiversidad, manteniendo vivo el recuerdo de la tragedia que ocurrió hace más de un siglo.
