La investigación sobre biodrones aviares desarrollada en un instituto universitario ruso plantea implicaciones directas para la seguridad, la ética de la investigación y el control de tecnologías que pueden afectar a la vida urbana y a las operaciones de vigilancia locales.
Científicos del instituto dirigido por Katerina Tíjonova están implantando chips cerebrales en palomas para convertirlas en biodrones teledirigidos, según informaciones publicadas por medios. La iniciativa busca adaptar aves para tareas de inspección y vigilancia en áreas concretas, además de aplicaciones en búsquedas y rescates.
La start-up Neiry Group, que reúne a investigadores del Instituto de Inteligencia Artificial, aplica electrodos y dispositivos de control en estos animales. Entre los directivos figura Mijaíl Lébedev, profesor de la Universidad Estatal de Moscú vinculado al instituto citado.
El laboratorio del instituto dedicado al desarrollo de interfaces neuronales invasivas está dirigido por el biólogo Vasili Popkov, quien también ha participado en experimentos similares con ratas. La empresa afirma que los ensayos se realizan en condiciones de laboratorio.
En la estructura de financiación de la compañía figuran organizaciones vinculadas al entorno presidencial y fundaciones empresariales, según las fuentes consultadas. Neiry insiste en el carácter pacífico de su misión, aunque plantea enviar las aves en vuelos de decenas de kilómetros en fases posteriores.
En los prototipos actuales las palomas muestran un cable que conecta su cabeza con una mochila que aloja una batería solar y una cámara colocada en el pecho. Los electrodos patentados envían estímulos eléctricos al cerebro del ave para modular su comportamiento.
La empresa subraya aspectos éticos y protocolos de seguridad en la experimentación, pero no ha detallado los métodos ni el número de animales empleados. Expertos consultados por los medios expresan dudas sobre la efectividad del proyecto dada la limitada madurez científica en estos campos.
El fundador de la compañía, Alexandr Pánov, ha comparado la restricción del movimiento de las palomas con prácticas comunes en la interacción humano-animal, como montar a caballo o ordeñar vacas. La empresa trabaja además en otras neurotecnologías aplicadas a humanos y animales, incluidos experimentos con ratas y ganado.
Según informes financieros, la compañía registró ingresos significativos en su última anualidad y ha atraído inversiones considerables desde su creación, cifras que ponen de relieve el interés económico en este tipo de desarrollos.
Fuente: contactonoticias.com.mx
