Un nuevo estudio revela por qué los pequeños mamíferos sobrevivieron a la extinción masiva que eliminó a los dinosaurios hace aproximadamente 66 millones de años. Este análisis se centra en la hipótesis FIMS, propuesta por el microbiólogo Robert Casadevall, que sugiere que el aumento de hongos tras el impacto del asteroide en Chicxulub (México) ofreció a los mamíferos una ventaja evolutiva crucial. A medida que la luz solar se bloqueó, eliminando la fotosíntesis y provocando una descomposición masiva de materia orgánica, los hongos proliferaron, creando un ambiente hostil para los dinosaurios pero propicio para los mamíferos de sangre caliente.
Las investigaciones han documentado un “pico fúngico” en registros de palinomorfos, lo que indica una proliferación de esporas tras el impacto. Estas esporas eran letales para organismos de sangre fría, como los dinosaurios, que dependían de la temperatura ambiental para regular su metabolismo. En contraste, los mamíferos, con un metabolismo endotérmico, mantenían una temperatura corporal que les confería inmunidad contra muchos patógenos fúngicos, permitiéndoles sobrevivir en un mundo devastado.
Un fósil del Jurásico tardío, conocido como “Dolly”, aporta evidencias adicionales sobre la vulnerabilidad de los dinosaurios a infecciones por hongos. Este saurópodo presentaba lesiones que se asemejan a las infecciones respiratorias modernas provocadas por hongos, lo que indica que incluso en condiciones climáticas normales eran susceptibles a patógenos. La investigación concluye que los mamíferos no solo sobrevivieron por su tamaño, sino también por su capacidad para resistir las condiciones adversas que acabaron con muchas otras especies.
Este enfoque arroja nueva luz sobre la dinámica de la extinción y la adaptación de las especies en un ecosistema radicalmente alterado, enfatizando la importancia de la temperatura corporal en la supervivencia durante eventos cataclísmicos. La historia de la vida en la Tierra se reescribe, destacando cómo los pequeños mamíferos, gracias a su metabolismo único, lograron no solo sobrevivir, sino también prosperar, heredando un planeta marcado por el fin de los gigantes.
