Apple ha visto un cambio notable en su liderazgo con John Ternus como nuevo CEO. La conexión entre Ternus y Porsche es significativa, dado que el ejecutivo es propietario de un Porsche 935, un modelo exclusivo que no se puede conducir en la ciudad debido a su falta de homologación. Este coche, limitado a 77 unidades, ofrece 700 CV y un diseño inspirado en el icónico Porsche 935/78. Ternus, un aficionado a las carreras de aficionados y al circuito de Laguna Seca, representa la fusión entre tecnología y pasión por la velocidad, algo que resuena con la cultura innovadora de Apple.
La historia de Porsche con figuras emblemáticas de la tecnología también incluye a Steve Jobs, quien tras su despido de Apple, tuvo que ocultar su Porsche 911 para no dar una impresión equivocada al inversor Ross Perot durante la presentación de NeXT. Esta anécdota subraya cómo la percepción del lujo puede influir en decisiones de negocio. Además, la relación entre Apple y Porsche va más allá de sus altos ejecutivos. En 1980, un Porsche 935 K3 fue inscrito en Le Mans con los colores de Apple, y recientemente, Porsche conmemoró el 50 aniversario de Apple con un nuevo diseño en el circuito de Laguna Seca.
Las innovaciones y desafíos en la dirección de una compañía de tecnología reflejan no solo las decisiones comerciales, sino también los gustos personales de quienes la dirigen. La dedicación de Ternus a su pasión automovilística muestra un aspecto humano en el mundo empresarial, donde la velocidad, el diseño y el rendimiento siguen siendo invaluables.
