La advertencia del secretario general de la ONU sobre un «año de caos y sorpresas» tiene repercusiones directas en las políticas nacionales de seguridad, la cooperación internacional y la ayuda humanitaria que reciben comunidades locales. Sus observaciones apuntan a cambios en el orden global que pueden influir en decisiones sobre defensa, energía y asistencia en distintos países.
El diplomático advirtió que el Consejo de Seguridad sigue siendo el único órgano con legitimidad para hablar en nombre de la comunidad internacional en materia de seguridad y para autorizar el uso de la fuerza, al referirse además a iniciativas externas de paz impulsadas por potencias como Estados Unidos. Señaló que la ley del poder está reemplazando al poder de la ley y que las instituciones multilaterales están bajo ataque.
Guterres sostuvo que los sistemas de cooperación global reflejan estructuras de poder de hace más de 80 años y que esa obsolescencia aumenta el riesgo de conflictos y la erosión del derecho internacional. En ese contexto pidió reformas que actualicen la gobernanza global y fortalezcan la capacidad de respuesta ante crisis.
Sobre Irán, condenó la represión y reclamó un diálogo que evite una escalada capaz de provocar una crisis devastadora en la región. En relación con Israel, afirmó que es necesario crear condiciones para una solución de dos Estados y subrayó que Estados Unidos tiene un papel determinante para presionar por el reconocimiento de los derechos palestinos.
En el caso de Ucrania, pidió un acuerdo que impida nuevos bombardeos y advirtió sobre ataques a infraestructuras energéticas que buscan congelar a la población y desencadenar una catástrofe humanitaria. Asimismo, señaló que la rivalidad entre China y Estados Unidos plantea la necesidad de apoyar una mayor multipolaridad para lograr estabilidad, paz y desarrollo.
Entre sus prioridades mencionó la reforma del Consejo de Seguridad, una transición energética justa y la creación de un marco para la gobernanza de la inteligencia artificial. Propuso incrementar la representación permanente de África, América Latina y más países de Asia en el Consejo y restringir el derecho de veto en casos como crímenes contra la humanidad.
También defendió la eficacia del trabajo de la ONU frente a sus críticos y pidió no perder de vista problemas como la reducción de la ayuda humanitaria, las crecientes desigualdades y la crisis climática, que generan desesperación, desplazamiento y muerte. Por último, advirtió sobre la creciente transferencia de poder hacia empresas tecnológicas privadas y su potencial para desestabilizar mercados, procesos electorales y conflictos si operan sin límites ni regulaciones.
Fuente: contactonoticias.com.mx
