La construcción de un nuevo muelle en el puerto de Las Palmas está en marcha, tras la autorización del Gobierno para licitar esta infraestructura por un importe de 45,3 millones de euros, sin incluir el IGIC. Este muelle, que se adjuntará al dique Reina Sofía Sur, estará diseñado para operar a una profundidad de 20 metros, permitiendo el atraque de grandes buques, lo que impactará positivamente en la actividad portuaria y logística de la región. Aunque las obras aún no se han adjudicado, su desarrollo comenzará antes de adquirir la forma visible del muelle.
La complejidad de esta obra recae en las condiciones del fondo marino. Construir en aguas profundas implica desafíos significativos, como garantizar que el terreno soporte el peso de la estructura. Para el muelle Reina Sofía Sur, se ha proyectado una base artificial que sirva de soporte, donde la cimentación debe tener la geometría adecuada para resistir las cargas esperadas. Este tipo de mu puente es un “muelle de gravedad”, cuyo diseño permite que su propio peso mantenga la estructura en su lugar frente a las fuerzas del terreno y las operaciones que se desarrollen en el puerto.
Una vez establecida la base, se usarán grandes cajones de hormigón armado, diseñados para flotar durante el transporte. Este diseño facilita la movilización de los elementos constructivos al lugar del muelle, donde se introducirá agua controladamente en sus compartimentos para aumentar su peso y hacerlos descender hasta la cimentación. Al asentarse, se rellenarán con material granular para mejorar la estabilidad, convirtiéndose en un componente esencial del muelle.
Además de estas tareas, los ingenieros enfrentan otros retos, como la erosión causada por las hélices de los barcos. Para mitigar este problema, se emplearán capas de escollera, una solución reconocida en la ingeniería portuaria. La vinculación del nuevo muelle con el dique Reina Sofía existente añade una capa de complejidad al proyecto, permitiendo la posibilidad de alternativas en conexión que protejan la estabilidad de la estructura anterior.
La finalidad de este esfuerzo es clara: ampliar el espacio disponible para el atraque de barcos y la operación de mercancías, contribuyendo así al desarrollo logístico del puerto. La propuesta incluirá una nueva área destinada a mercancías generales, complementando la infraestructura existente en el marco de un plan de inversiones que alcanza los 350 millones de euros entre 2025 y 2029.
La licitación del muelle seguirá abierta hasta el 28 de octubre, y el plazo para completar la obra está fijado en 20 meses. Este proyecto revela la intrincada labor que ocurre bajo el agua, donde una obra monumental se está gestando lejos de la mirada del público, aunque tendrá un impacto directo en las operaciones portuarias del futuro.
