La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ha denunciado una significativa falta de efectivos en la vigilancia de las carreteras, lo que afecta la seguridad vial en España. Fernando García, portavoz de la AEGC, destaca que es posible realizar trayectos largos, como el viaje de Madrid a Alicante, sin cruzarse con ninguna patrulla, algo que anteriormente no sucedía. La situación se agrava debido a la escasez de aspirantes a nuevos puestos, con una oferta que supera ampliamente el número de candidatos.
En la última convocatoria, solo se han presentado dos aspirantes para 20 plazas en la categoría de Atestados B y cuatro para 40 plazas de cabos en Atestados C. Esto implica que, si todos los candidatos aprueban, apenas se cubrirá el 10% de las plazas disponibles, lo que es considerado insuficiente por la asociación. En total, hay 160 plazas disponibles y solo 51 aspirantes.
García explica que la falta de interés por parte de los posibles candidatos se debe a la falta de incentivos financieros y a los recortes en los recursos destinados a la Agrupación de Tráfico desde 2008. Aunque los salarios han aumentado de manera gradual, la brecha financiera entre diferentes especialidades ha disminuido, lo que ha llevado a que muchos opten por otras áreas.
Además, se menciona que la falta de recursos afecta a la calidad de los medios disponibles. Los vehículos y motos tienen un alto kilometraje y están envejecidos, lo que repercute en la capacidad de los agentes para realizar su trabajo de manera efectiva. Las condiciones de servicio, que antes incluían mejores equipos y recursos, ahora son consideradas insuficientes, lo que puede influir en la eficacia y seguridad en sus labores.
La AEGC solicita que una parte de los ingresos generados por los radares se destine a aumentar la plantilla, ya que actualmente se estima que son necesarios alrededor de 11,000 agentes para una adecuada vigilancia, en comparación con los aproximadamente 9,000 que hay en active. La disminución en la presencia de patrullas podría estar contribuyendo a un aumento en la siniestralidad en las carreteras, mientras que la demanda de mejores condiciones de trabajo y recursos adecuados se hace cada vez más urgente.
