En España, la infraestructura hídrica se fundamenta en un sistema de 374 embalses capaces de almacenar 56.000 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa cerca del 50% del caudal fluvial del país. Estas presas son cruciales para la agricultura y el suministro de agua, especialmente en un contexto de escasez como el actual. Un ejemplo emblemático es el Pantano de Tibi, construido por el rey Felipe II en 1580, que continúa en funcionamiento y riega las huertas de Alicante.
La historia de la presa de Tibi es notable, ya que su construcción, dirigida por el ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli, se detuvo debido a problemas económicos, pero fue completada en 1594. Esta estructura, de 46 metros de altura y diseño curvado, se considera una precursora de las técnicas modernas de presa, ya que distribuye la presión del agua de manera eficiente.
A lo largo de los años, el pantano ha sufrido daños, incluyendo una rotura en 1697 que lo dejó inactivo durante 40 años. Sin embargo, fue reparado en 1736 y ha pasado por transformaciones a lo largo del tiempo, aunque su estructura original sigue siendo la misma. La Generalitat Valenciana lo declaró Bien de Interés Cultural en 1994, reconociendo su legado histórico.
El diseño innovador de esta presa no solo fue un logro arquitectónico, sino resultado de la colaboración entre técnicos reales y un molinero local, Pere Esquerdo, quien propuso el diseño original. De hecho, Tibi es conocida por ser la presa en funcionamiento más antigua de Europa sin interrupciones, junto con el embalse de Almansa, finalizado en 1584.
A fecha actual, España cuenta con entre 1.200 y 1.300 grandes presas, lo que la convierte en el quinto país a nivel mundial en términos de número. La capacidad total de almacenamiento se sitúa en 56.043 hectómetros cúbicos, con un nivel de agua que supera los 40.000 hectómetros cúbicos, representando un 75% de su capacidad. Aunque solo 96 embalses concentran el 85% del agua embalsada, estructuras como Tibi son fundamentales para sus comunidades regionales.
