La escasez de órganos para trasplante es un desafío grave en la medicina moderna, con muchas personas que pierden la vida mientras esperan un órgano compatible. Recentemente, un avance significativo en este campo fue anunciado, donde un riñón de un cerdo genéticamente modificado mantuvo vivo a un paciente durante 271 días, evitándole la diálisis. Este evento, publicado en la revista The Lancet, representa un hito en el uso de órganos de animales en humanos.
La intervención se realizó el 25 de enero de 2025, en el marco de un programa de acceso ampliado de la FDA. Esta operación presenta complicaciones significativas, particularmente el rechazo agudo que puede ocurrir casi de inmediato, ya que el sistema inmunológico humano está diseñado para atacar tejidos extraños. Para enfrentar este desafío, se empleó la tecnología de edición genética CRISPR-Cas9, resultando en 69 modificaciones en el cerdo que donó el riñón. Esta modificación eliminó genes porcinos que provocan rechazo y se introdujeron genes humanos que mejoran la compatibilidad inmunológica.
El injerto funcionó inmediatamente, aunque el paciente experimentó un episodio inicial de rechazo que fue controlado con tratamiento inmunosupresor. No se detectó ninguna transmisión de patógenos porcinos, un temor recurrente en estos procedimientos. Sin embargo, tras seis meses, el riñón comenzó a presentar problemas microvasculares y una inflamación progresiva, lo que llevó a su eventual fallo y a la reinstitución de la diálisis en el paciente.
A pesar de este contratiempo, uno de los hallazgos más prometedores fue que no se observó sensibilización inmunológica al futuro trasplante de un riñón humano. Esto sugiere que el contacto prolongado con el órgano de cerdo no afectó la capacidad del sistema inmunológico para aceptar el nuevo órgano. Este desarrollo abre la posibilidad de utilizar órganos de cerdos genéticamente modificados como una solución temporal, permitiendo a los pacientes sobrevivir mientras esperan un trasplante humano compatible.
