El 3 de julio, la NASA y Katalyst Space Technologies lanzaron LINK, una nave diseñada para rescatar al telescopio espacial Neil Gehrels Swift, que enfrenta un descenso crítico hacia la Tierra. La misión se inició tras evidenciar que las posibilidades de que Swift sobreviviese hasta 2026 eran escasas. Sin embargo, recientemente, LINK ha experimentado problemas técnicos que han puesto en riesgo su objetivo, incluyendo el giro sin control debido a fallos en dos de sus ruedas de reacción y en el sistema de propulsores.
Ambas entidades han confirmado que están trabajando en la solución de estos problemas y confían en que LINK podrá retomar el control y llegar a su destino. Hasta el momento, la inestabilidad de la nave se agrava por la dificultad en mantener la comunicación con el equipo en Tierra. A pesar de estos contratiempos, los componentes restantes de LINK, como los sistemas de propulsión eléctrica y de comunicaciones, operan correctamente.
Katalyst comunicó en su última actualización que los primeros intentos para reducir la velocidad de rotación mediante propulsores eléctricos han mostrado resultados positivos, aunque aún queda trabajo por hacer. La misión de LINK es crucial, ya que el telescopio Swift, lanzado en 2004 para estudiar explosiones de rayos gamma, ha visto comprometida su órbita y presenta un 50% de probabilidad de desorbitaje para junio de 2026.
Para abordar esta problemática, la NASA invirtió 30 millones de dólares en la construcción de LINK, que se desarrolló en un tiempo récord de nueve meses. Una vez que llegue a Swift, la nave utilizará brazos robóticos para estabilizar el telescopio y propulsores de xenón para elevarlo a una órbita más segura.
A medida que los responsables de LINK trabajan para resolver las incidencias, el telescopio Swift continúa en un estado crítico. Los esfuerzos para reparar la nave podrían llevar varios días y, si se corrigen adecuadamente, se procederá a ajustar el software para finalmente evaluar la viabilidad de la misión. Este desenlace también es de interés para otros proyectos, como el telescopio Hubble, que enfrenta desafíos similares, aunque sus responsables están sopesando invertir en una solución como LINK o permitir su conclusión operativa. La situación mantiene a la comunidad científica expectante en la búsqueda de un resultado favorable.
