El próximo eclipse solar del 12 de agosto presenta una oportunidad única para la NASA, que ha planificado un vuelo especial para observar la corona solar. Aunque Estados Unidos no experimentará la totalidad del fenómeno, un avión de la NASA volará a 740 kilómetros por hora para seguir la sombra de la Luna y prolongar la visibilidad del eclipse a casi tres minutos. Mientras tanto, en Islandia y España, investigadores lanzarán globos sonda para estudiar los efectos del eclipse en la atmósfera y la capa de ozono.
El avión WB-57 de la NASA estará equipado con cuatro cámaras de alta precisión, que capturarán al menos 20 imágenes por segundo de la corona solar en diferentes longitudes de onda. Estos datos ayudarán a comprender mejor la relación entre la temperatura de la corona y los vientos solares, que pueden influir en las comunicaciones terrestres. Este equipo se ha utilizado anteriormente, pero ahora presenta mejoras significativas.
En Islandia, se lanzarán 80 globos que analizarán cómo el eclipse afecta la capa límite de la atmósfera, mientras que en España se emplearán seis globos con cámaras de 360 grados para investigar la relación entre el fenómeno solar y los niveles de ozono. Estudios previos durante eclipses han indicado que la totalidad afecta la concentración de ozono, lo que convierte este evento en una ocasión propicia para nuevas investigaciones.
Con el interés no solo de los astrónomos, sino también del público en general, este eclipse se perfila como un momento clave para la ciencia y la observación. Todos los espectadores deben recordar utilizar gafas de protección, ya que la radiación UV puede resultar peligrosa.
