La marca blanca, antes considerada una opción de segunda, ha visto un ascenso significativo en el sector de la alimentación en España. Según un estudio de Circana, actualmente representa el 61,2% del gasto total en comestibles, con cadenas como Mercadona, Aldi y Dia liderando este fenómeno. Las enseñas Hacendado, Bosque Verde y Deliplus han pasado a ser fundamentales para estas empresas, donde hasta el 82,6% de sus ventas provienen de sus propias marcas. Este cambio se ha dado en un contexto marcado por la inflación, donde el precio se ha convertido en un factor crucial para los consumidores.
El informe revela que en la primera mitad de 2026, las ventas de marcas blancas crecieron en un 5,3% en valor y un 3,1% en volumen. Este aumento va de la mano con un incremento promedio de precios del 2,2%. Aunque las marcas blancas han ganado terreno en categorías como droguería, donde han alcanzado el 65% del gasto, las bebidas siguen siendo un fuerte bastión de los fabricantes tradicionales, capturando el 65,5% de las compras.
Además, otro estudio de Worldpanel by Numerator indica que en los primeros cinco meses de 2026, el 47,2% de los productos envasados adquiridos por los hogares eran marcas de distribuidor, cifra que ascende al 56,3% en droguería. Este éxito no solo se fundamenta en la economía, sino también en un cambio de percepción. La calidad de los productos ha mejorado y ha comenzado a asociarse con valores como la sostenibilidad y el bienestar.
Algunos supermercados están incentivando la compra de sus marcas mediante políticas de precios, lo que ha reforzado su presencia en el mercado. Un informe de Shopadvizor revela que el 80% de los consumidores ahora percibe pocas diferencias entre las marcas blancas y las de fabricantes tradicionales, valorando aspectos como la confianza y la calidad.
En conclusión, la marca blanca ha evolucionado de ser una alternativa económica a convertirse en una opción popular y valorada, con proyecciones de seguir ampliando su influencia en el mercado español.
