Familiares, amigos y activistas de Gabriel Rivas Ríos han dado un ultimátum a las autoridades de Morelos para que detengan al responsable de su asesinato y proporcionen avances en la investigación en un plazo de ocho días. Si no se obtienen respuestas, planean llevar el asunto a la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum y solicitar que la Fiscalía General de la República (FGR) se haga cargo del caso. Este llamado a la justicia surge en medio de una jornada de movilizaciones en Cuernavaca, donde participantes reafirmaron su compromiso con las causas que Rivas defendió durante más de 50 años, gritando: “¡Gabriel vive, la lucha sigue!”.
Fernando Pizarro, uno de los líderes de la manifestación, pidió la intervención de la presidenta y del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, para abordar la creciente violencia contra los defensores de derechos humanos en la región. Durante el acto, los asistentes señalaron que el homicidio de Rivas se suma a un preocupante índice de asesinatos de defensores en Morelos desde 2015, y cuestionaron: “¿Cuántos defensores más tendremos que ser asesinados en Morelos para que vuelvan a ver a nuestro estado?”
Las demandas de justicia están estrechamente ligadas a uno de los proyectos que Gabriel Rivas promovía: la protección del área conocida como La Cazahuatera, para convertirla en un parque ecológico. En el Ayuntamiento de Cuernavaca, manifestantes instaron al alcalde José Luis Urióstegui Salgado a rechazar nuevas autorizaciones para desarrollos inmobiliarios en la zona y preguntaron sobre las amenazas que había recibido el activista anteriormente.
El alcalde respondió que el municipio aún no había otorgado la licencia ambiental para el proyecto en cuestión y que el uso de suelo correspondiente ya estaba permitido. Indicó que el caso está en manos de la justicia y propuso que se considerara una expropiación del terreno, siempre que se destinen recursos para ello. Sobre el asesinato de Rivas, pidió que se investiguen todas las líneas posibles, afirmando que el Ayuntamiento ha colaborado con la Fiscalía al proporcionar grabaciones de CCTV y actas de las sesiones en las que participó el activista.
Además, los regidores de Morena, como Alan Moreno y Arnett Jiménez, también hicieron un llamado para esclarecer el asesinato y reforzar la seguridad en Cuernavaca. La gobernadora Margarita González Saravia expresó su intención de seguir el caso de cerca y garantizar que el crimen no quede impune. Durante el velorio de Rivas, inspirado por sus raíces en la comunidad de Flores Magón, se presentó a la familia la promesa de un compromiso con la justicia y recuerdos del activista, donde se escucharon canciones emblemáticas de Víctor Jara y Mercedes Sosa.
Rivas fue asesinado a balazos el 4 de noviembre en Cuernavaca, mientras se encontraba en su automóvil. Hasta el momento, no se han reportado detenciones relacionadas con el caso. Sus compañeros han decidido organizarse para continuar luchando por las causas que él defendía, incluyendo la protección del medio ambiente y la lucha contra cobros abusivos en servicios públicos. La misa de cuerpo presente está programada para el 6 de noviembre, seguida del traslado de sus restos al panteón La Paz.
