Hoyocasero, un pequeño pueblo de Ávila con 294 habitantes, ha captado la atención nacional tras la aparición de un ataúd de cartón con una foto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y un mensaje de “RIP” en el balcón del Ayuntamiento. Este hecho, que ocurrió a menos de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre, ha desatado un debate sobre el uso de espacios públicos en periodo electoral. La estructura fue colocada en la madrugada del sábado al domingo, coincidiendo con Halloween, mientras el alcalde Iván Picós se encontraba fuera del pueblo.
Según Picós, la instalación fue hecha sin consentimiento municipal y fue retirada de inmediato tras ser vista por un concejal. Frente Amplio, una nueva coalición política que compite en las elecciones, ha denunciado al Ayuntamiento ante la Junta Electoral de Zona de Ávila, argumentando que un edificio público no puede exhibir mensajes de este tipo, en virtud de la legislación electoral vigente. Desde el PSOE de Ávila, Carlos Montesino ha condenado el suceso y ha instado al Ayuntamiento a dar explicaciones, mientras que el propio alcalde ha presentado una denuncia ante la Guardia Civil para identificar a los responsables.
El caso ha generado controversia también a nivel nacional, donde el PSOE lo ha interpretado como parte de una “deriva violenta” asociada al Partido Popular, en referencia a otros incidentes recientes. El debate sobre la utilización de imágenes que representan la muerte de un adversario político ha puesto de manifiesto los límites de la protesta política, con ejemplos recientes en los que figuras como Isabel Díaz Ayuso también han sido objeto de actos simbólicos violentos. La reacción a estos eventos demuestra la sensibilidad en torno a la representación política y la ética en el discurso público.
