La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, ha respondido de manera contundente a un reportaje de The New York Times que sugiere que funcionarios vinculados a su partido han mantenido conversaciones con autoridades de Estados Unidos sobre posibles vínculos de otros miembros del movimiento con el narcotráfico. Montiel califica la publicación como parte de una campaña de desprestigio contra Morena y la Cuarta Transformación, insistiendo en que su partido no encubrirá a nadie si se comprueban actividades delictivas.
Durante una conferencia de prensa, Montiel afirmó que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido objeto de ataques desde la ultraderecha, y subrayó que Morena actuará siempre conforme a la ley y dará seguimiento a las investigaciones de las autoridades mexicanas, específicamente en el caso de Sinaloa. La líder del partido destacó la importancia de responder a lo que considera ataques mediáticos a través de la difusión de la verdad y el trabajo cercano con la ciudadanía.
El reportaje, firmado por Steve Fisher, Jack Nicas y Alan Feuer, afirma que el gobierno estadounidense ha intensificado investigaciones relacionadas con políticos mexicanos, mencionando que al menos una decena de funcionarios, mayormente de Morena, se habrían acercado a compartir información para anticiparse a posibles implicaciones legales. Las afirmaciones incluyen menciones de investigaciones sobre presuntos vínculos entre actores políticos y organizaciones criminales, lo que plantea preocupaciones sobre la credibilidad de figuras públicas en México.
En el informe también se mencionan los nombres del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios bajo sospecha de tener vínculos con el narcotráfico. La reacción de las autoridades ha sido en gran parte de desmentido, con Rocha Moya y varios otros políticos rechazando las acusaciones a través de diversas plataformas.
Por su parte, el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, ha emitido una carta a The New York Times en la que insiste en que el periódico no presentó evidencia nueva que respalde las afirmaciones. En la misiva, Durazo subraya que no ha sido notificado sobre ninguna investigación en su contra, y solicita que el diario rectifique su publicación por no aportar información verificable. La carta enfatiza que estas rectificaciones son parte de la ética periodística y no un favor editorial.
La situación genera incertidumbre en un clima donde la confianza en las instituciones es fundamental, y resalta la necesidad de mantenerse informado sobre estos desarrollos que podrían tener implicaciones significativas tanto a nivel político como social en México.
