La defensa del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro tiene hasta hoy para solicitar ante un tribunal en Nueva York la inmunidad que le permitiría evitar un proceso penal en Estados Unidos. Este caso cobra relevancia, no solo por las implicaciones legales, sino también por su potencial impacto en la percepción internacional de Venezuela y su relación con otras naciones, incluida México.
El juez Alvin Hellerstein ha establecido este plazo, mientras que el Gobierno de Estados Unidos responderá a los argumentos de la defensa antes del 2 de octubre. Se ha programado una vista para el 17 de noviembre, antes de un juicio que, por el momento, comenzaría en junio de 2027.
La defensa de Maduro, liderada por el abogado Barry Pollack, argumenta que su cliente, como jefe de un Estado soberano, posee inmunidad. Además, cuestiona la legalidad de su captura durante una operación militar en enero de este año, que culminó con su arresto en Caracas y posterior traslado a Estados Unidos.
Este caso tiene paralelismos con el de Manuel Noriega, exmandatario panameño, quien también enfrentó cargos similares tras su captura por fuerzas estadounidenses. En ese precedente, un tribunal desestimó el argumento de inmunidad de Noriega, lo que podría ofrecer un marco referencial para el proceso de Maduro.
Maduro estaba formalmente en el cargo al momento de su captura, aunque el Gobierno de Estados Unidos no lo reconoce como mandatario legítimo desde 2019. Recientemente, ha compartido fotografías desde su lugar de detención en Brooklyn, lo que ha suscitado atención mediática.
Está acusado de conspiración para narcoterrorismo e importación de cocaína. Su esposa, Cilia Flores, enfrenta cargos relacionados con la importación de drogas y posesión de armas. La situación del ex presidente es un recordatorio de las tensiones geopoliticas y judiciales que se entrelazan con la vida diaria de muchos ciudadanos en la región.
