Un reciente incidente en Ucrania relacionado con la red Starshield de SpaceX ha reavivado en Europa el debate sobre la dependencia tecnológica en materia de defensa frente a Estados Unidos. Esta red, la versión militar de Starlink, se utiliza no solo para telecomunicaciones, sino también para controlar drones, lo que ha generado preocupaciones sobre su fiabilidad y el control que Washington ejerce sobre dicha tecnología.
Palantir, la compañía detrás del sistema de inteligencia artificial Maven, que opera bajo la OTAN, ha declarado que ni ella ni el Gobierno de Estados Unidos pueden desactivar esta plataforma. Maven procesa datos de diversas fuentes, incluyendo satélites y radares, permitiendo a los mandos militares reducir los tiempos de decisión de horas a minutos en el campo de batalla. Sin embargo, si Estados Unidos decidiera apagarlo, las fuerzas de la OTAN perderían su capacidad de vigilancia.
Louis Mosley, vicepresidente ejecutivo de Palantir para Reino Unido y Europa, afirmó que el comprador del software controla completamente su uso y que no existe un botón remoto que permita desactivarlo. Esta afirmación se presenta en un contexto de creciente desconfianza hacia la dependencia de tecnologías estadounidenses, especialmente en el ámbito de la defensa.
Los recientes acontecimientos en Ucrania han sido críticos. Se informó que los terminales Starshield dejaron de funcionar en drones que operan a más de 160 km/h, lo que dificultó la respuesta a los ataques rusos. Elon Musk aclaró que la propiedad de Starshield recae en Estados Unidos y que cualquier restricción provino de la Casa Blanca, coincidiendo con las presiones políticas internas para limitar las operaciones ofensivas de Ucrania.
A raíz de este incidente, la discusión sobre la necesidad de que Europa desarrolle sus propias capacidades tecnológicas ha cobrado fuerza, considerando que varios países han comenzado a buscar alternativas a los sistemas de Palantir. Alemania, Francia y Dinamarca están evaluando proveedores locales para reducir su dependencia de empresas estadounidenses.
Aunque existen iniciativas para sustituir a Palantir con alternativas europeas, los desafíos son significativos. La búsqueda de soluciones locales por parte de países como España y Suiza muestra un interés creciente en garantizar mayor autonomía tecnológica. Sin embargo, el acuerdo de la OTAN para la adquisición del sistema Maven plantea complicaciones en este sentido, dado que es una herramienta clave para la defensa colectiva en el continente.
