En Alemania, la introducción de mapaches en 1934 ha llevado a un aumento descontrolado de esta especie, que ya supera los dos millones de individuos en el país. Originados de un par de parejas liberadas en los bosques cercanos al lago Edersee, y posteriormente de un escape en 1945, los mapaches se han convertido en un problema ambiental significativo. Ahora, algunos chefs, como Steffen Haaßengier de Weimar, están proponiendo soluciones poco convencionales, como incluir la carne de mapache en sus menús, haciendo hincapié en su potencial como recurso alimenticio.
En 2025, Haaßengier lanzó hamburguesas de mapache y otros platillos a precios que rondan entre 17,50 y 30 euros. Esta propuesta ha encontrado tal aceptación que el restaurante realizó un curso exclusivo sobre cómo preparar esta carne, recibiendo más de 70 solicitudes para solo 20 plazas disponibles. Sin embargo, aunque esta iniciativa puede sonar innovadora, algunos expertos advierten que depender de un plato no es suficiente para controlar la creciente población de estos animales.
Los datos son reveladores: en el año cinegético 2024-2025, la Federación Alemana de Caza reportó la captura de 284.220 mapaches, cifra que representa aproximadamente un 16% de la población total, lo que indica que su número se repone rápidamente y podría seguir incrementando. A pesar del interés por consumir su carne, el rendimiento de un mapache se sitúa entre 1,5 y 2,5 kilos, lo que apenas sumaría unas 570 toneladas en total. En contraste, otras especies invasoras, como el cangrejo rojo, son capturadas en cantidades mucho mayores anualmente.
La idea detrás de consumir mapaches va más allá de la gastronomía. Haaßengier sugiere que podría ser una forma de aprovechar la necesidad de controlar una especie invasora, mientras se considera que otras como el coipú y el ganso del Nilo también podrían formar parte de la dieta. Integrar estas especies en la cocina podría ser un paso hacia una mayor conciencia sobre el impacto ambiental que tienen.
